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Estudian sedimento lacustre antártico como indicador de cambio climático

Mediante el estudio de sedimentos lacustres de miles de años de antigüedad, fue el objetivo de la tercera etapa de la séptima expedición científica de  Venezuela a la Antártida/ Cortesía IVIC

Mediante el estudio de sedimentos lacustres de miles de años de antigüedad, fue el objetivo de la tercera etapa de la séptima expedición científica de Venezuela a la Antártida/ Cortesía IVIC

Las muestras fueron tomadas en el Lago Uruguay, ubicado en la península Fildes de la Isla Rey Jorge - 25 de Mayo del continente blanco.

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La transformación del paisaje geográfico debido a las variaciones del clima global ha sido una constante en la historia del planeta y sus habitantes. Conocer la evolución del entorno en lugares poco intervenidos por el ser humano mediante el estudio de sedimentos lacustres de miles de años de antigüedad, fue el objetivo de la tercera etapa de la séptima expedición científica de la República Bolivariana de Venezuela a la Antártida, de regreso al país el pasado 4 de marzo.

Esta campaña fue posible gracias a la cooperación entre el Centro de Oceanología y Estudios Antárticos del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (COEA-IVIC) y el Instituto Antártico Uruguayo (IAU) de la República Oriental del Uruguay, quien prestó las instalaciones de la Base Científica Antártica Artigas (situada en la Isla Rey Jorge – 25 de Mayo de la península Fildes) y brindó el apoyo logístico requerido.

El profesor de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel) y líder de esta tercera etapa, Maximiliano Bezada, informó que se pudo extraer un núcleo de sedimento de aproximadamente 78 centímetros de profundidad del lecho del lago Uruguay, uno de los más grandes de ese sector.

Con este material sólido “es posible efectuar interpretaciones paleoambientales con el fin de determinar cómo fue cambiando el ambiente en la Antártida desde muchos años atrás, cuando la Tierra estaba cubierta de glaciares” explicó. El estudio del clima en épocas remotas se denomina paleoclimatología y se realiza con indicadores naturales (proxy) como polen enterrado, extracciones de núcleos de hielo, fósiles de animales y plantas y sedimentos lacustres y oceánicos, sin el empleo de datos climatológicos medidos instrumentalmente.

Al ser uno de los polos donde la relación atmósfera-océano impone condiciones para el funcionamiento de la dinámica global de la Tierra la Antártida es, a juicio de Bezada, “extremadamente importante para el mundo; además, representa el mayor reservorio de agua dulce del planeta. Por eso creemos que la ciencia antártica es una ciencia pertinente porque lo que se pueda producir allá se relaciona con la vida de todos los seres vivos” aseguró.

De allí la importancia de fortalecer los lazos de cooperación en el cono sur para consolidar la integración latinoamericana, esfuerzo que ha venido desempeñando ininterrumpidamente nuestro país desde el año 2008, cuando se llevó a cabo la primera expedición científica venezolana al continente blanco. Como se recordará, la política antártica venezolana es coordinada por el COEA-IVIC, actuando como jefe el director del IVIC, Eloy Sira, y como subjefe el investigador Juan Alfonso.

Maniobra compleja
A bordo de dos botes inflables sobre el cual se colocó una plataforma de extracción y acompañado del auxiliar de investigación del COEA-IVIC Jackson Ojeda, Bezada dirigió la perforación del suelo acuático con dos tubos de policarbonato y un martillo percutor sostenido por una polea, la cual se prolongó por cinco horas en vista de los fuertes vientos producidos por la inestabilidad atmosférica.

La meta inicial era llegar a 2 metros por debajo del suelo lacustre, “pero encontramos que el fondo del lago tenía un pavimento de gravas, por lo que los tubos se fracturaron” informó el expedicionario, quien acumula en su haber tres incursiones antárticas en busca de huellas del pasado.

De acuerdo con Bezada, cada una de las capas de sedimento se asemeja a la hoja de un libro “que el científico debe leer, hay un código que debe ser interpretado para saber adónde va el clima de la Tierra, si antes era más caliente o fría, más seca o más húmeda, si hay presencia de microorganismos que responden a condiciones de temperatura o a condiciones físico-químicas del agua, entre otros factores. Necesitamos mucha investigación en la Antártida por ser un escenario menos intervenido que otros” dijo.

Cortesía del IVIC