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Emergencia química mantiene sin agua potable a 300 mil habitantes de Virginia

El agua puede potabilizarse de diversas formas

El presidente de la empresa responsable del vertido, Gary Southern, aseguró el viernes por la tarde que, según sus cálculos, se han vertido alrededor de 5.000 galones del agente químico de un contenedor con capacidad para 35.000 galones | Foto: Archivo

La crisis partió el jueves y se originó en una fábrica de tratamiento de carbón, desde donde se derramó compuestos contaminantes a un río

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Alrededor de 300 mil habitantes en nueve condados del estado de Virginia Occidental viven hoy su tercer día sin poder beber, bañarse o cocinar con agua del potable debido a un vertido químico en el río Elk, mientras las autoridades tratan de distribuir agua embotellada e instan a mantener la calma.

El Departamento de Seguridad Nacional envió anoche cargamentos de agua embotellada a 16 centros de distribución a los alrededores de Charleston, la capital del estado, y los afectados podrán comenzar a recogerla a partir de hoy.

El vertido se detectó el pasado jueves y se originó de una fábrica de tratamiento de carbón que se encuentra junto al río Elk a su paso por Charleston, y pertenece a la empresa Freedom Industries.

El agua del río, cargada con el químico "4-Methylcyclohexane Methanol", contaminó una central de suministro de agua, lo que ha obligado a escuelas, tribunales, restaurantes, hoteles y otros negocios a cerrar sus puertas y ha agotado las reservas de agua embotellada en los supermercados.

El gobernador del estado, Earl Ray Tomblin, reconoció el viernes por la noche que la situación en los nueve condados donde se ha prohibido beber o bañarse con agua del sistema público es "bastante mala", pese a que las últimas pruebas demuestran que el nivel de contaminación ha disminuido en las últimas horas.

"El nivel de químicos (en el agua) está bajando, pero no estamos seguros de cuánto tiempo tendrá que pasar hasta que sea aceptable levantar la prohibición de beberla", indicó Tomblin a la cadena CNN.

El gobernador declaró el estado de emergencia por el vertido el jueves, poco después de que algunos vecinos de la zona comentaran en la redes sociales que las cañerías olían de una manera sospechosa.

Los servicios de urgencias recibieron alrededor de 1.000 llamadas telefónicas en cuestión de horas después de declararse el estado de emergencia, si bien en muchos casos los pacientes no tenían síntomas y acudieron al hospital simplemente motivados por el pánico.

El presidente de la empresa responsable del vertido, Gary Southern, aseguró el viernes por la tarde que, según sus cálculos, se han vertido alrededor de 5.000 galones del agente químico de un contenedor con capacidad para 35.000 galones.

"Este incidente es extremadamente desafortunado", dijo Southern en una conferencia de prensa. "Creemos que hemos mitigado los riesgos de que haya más vertido de material en estas instalaciones", agregó.

En cambio, Jeff McIntyre, el presidente de la central de agua contaminada West Virginia American Water, aseguró el viernes que, si bien no se sabe a ciencia cierta si el agua está en mal estado, "tampoco puede decirse que pueda beberse".

La oficina del fiscal federal del estado, Booth Goodwin, afirmó el viernes que ha iniciado una investigación sobre el vertido químico, según informó el diario Wall Street Journal.