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Ácido acético del vinagre posee actividad bactericida

El ácido acético del vinagre posee actividad bactericida, según investigación del IVIC / Cortesía IVIC

El ácido acético del vinagre posee actividad bactericida, según investigación del IVIC / Cortesía IVIC

En una investigación del IVIC, organismos causantes de tuberculosis, infecciones intestinales, enfermedades cutáneas y de tejidos blandos así como otras afecciones pulmonares respondieron a la sustancia.

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Patógenos del género Mycobacterium, hábiles para tolerar la acción de muchos desinfectantes y evadir el diagnóstico en microscopio, son eliminados cuando se exponen a soluciones de 5% a 10% de ácido acético, el componente activo del vinagre común.

El hallazgo lo efectuó la posdoctorante del Laboratorio de Genética Molecular, adscrito al Centro de Microbiología y Biología Celular, del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic), Claudia Cortesia, cuando estudiaba la resistencia de las micobacterias a los agentes amonio cuaternarios, empleados para reducir la presencia de gérmenes en diferentes superficies.

“Durante la realización de pruebas especiales para determinar los mecanismos de resistencia de micobacterias no tuberculosas, en las cuales empleaba sustancias que requerían del uso de ácido acético al 80%, observé que a concentraciones por debajo del 10% las micobacterias no sobrevivían. Esto me motivó a realizar pruebas de viabilidad, obteniendo resultados similares” informó.

Cuando se alcanzaron las concentraciones del ácido acético equivalentes a las del vinagre -utilizado frecuentemente por la población para el tratamiento de algunas infecciones- Cortesia procedió a verificar si tenía algún efecto micobactericida. “En ese momento noté los mismos resultados, lo que me permitió sugerir el uso del vinagre como desinfectante” explicó.

Según los experimentos elaborados en el Ivic, la efectividad del vinagre como micobactericida varía en función del tiempo de exposición y la concentración, siendo esta variable dependiente de cada país. En Francia y algunos países de Europa, por ejemplo, el vinagre comercial tiene 8% de ácido acético; mientras que en Venezuela, Estados Unidos y otras naciones de América contiene 5% de ácido acético.

Datos de la investigación
Luego de 30 minutos de exposición al 6% de ácido acético, las especies M. tuberculosis, MDR M. tuberculosis (multirresistente a drogas) y XDR M. tuberculosis (extensivamente resistente a drogas) fueron suprimidas en su totalidad. M. tuberculosis es la responsable de producir la enfermedad de la tuberculosis, infección muy fácil de transmitir de persona a persona a través de hábitos tan generalizados como estornudar, toser, escupir y conversar, ya que el bacilo tuberculoso pulula constantemente en el aire.

Un escenario similar se observó con las micobacterias M. smegmatis, responsable de enfermedades de la piel (celulitis crónica); y M. abscessus, también causante de infecciones dérmicas y de los tejidos blandos (adenitis y bursitis). Transcurridos 25 minutos a 6% de ácido acético, no se detectó la presencia de colonias de M. smegmatis; en cambio, con M. abscessus se requirieron 6% de concentración de vinagre y 30 minutos de exposición para obtener un resultado satisfactorio.

Escherichia coli, una bacteria que habita en los intestinos de los mamíferos sanos -incluido el ser humano- y capaz de provocar infecciones del aparato excretor, vías urinarias, meningitis, septicemia, entre otras, fue igualmente analizada, obteniéndose una considerable reducción de su viabilidad cuando fue expuesta a 5% de ácido acético por 20 minutos.

Aunque en un nivel de desinfección menor a los anteriores, el vinagre a 10% por 30 minutos mostró actividad micobactericida contra M. bolletii y M. massiliense, ambas involucradas en la aparición de infecciones respiratorias, posteriores a cirugía laparoscópica, intervenciones estéticas y neumonía, esta última en el caso específico de M. massiliense.

“Mientras el ácido acético esté menos concentrado, el efecto corrosivo sobre la piel y los metales será menor” aclaró Cortesia.

Desinfectante, no esterilizante
El jefe del Laboratorio de Genética Molecular del Centro de Microbiología e Biología Celular del Ivic, Howard Takiff, precisó que el vinagre no puede ser considerado como un desinfectante de alto nivel (esterilizante) en vista de su incapacidad para eliminar endosporas. Las endosporas son células especializadas producidas por las mismas bacterias cuando perciben entornos hostiles y se caracterizan por ser resistentes a la mayoría de los procesos de desinfección, como la radiación ultravioleta, X y gamma; desecación, calor, productos químicos y trituración mecánica. Hasta la fecha no se conoce que las micobacterias generen endosporas.

“No hemos probado contra virus y hongos, pero hemos hallado un agente bacterocidal altamente efectivo, menos tóxico, fácil de conseguir y económico. No puedo recomendarlo para uso clínico, pero puede ser útil para descontaminar las muestras de tuberculosis del laboratorio” dijo Takiff.

Desde principios del siglo veinte se han reportado las virtudes del vinagre como desinfectante, mientras que su actividad antitubercolocida fue evaluada a partir de 1964. Previamente, en 1916 y 1917, se encontró que la aplicación tópica de ácido acético a 1% curó heridas infectadas con la bacteria Pseudomonas aeruginosa (Bacillus pyocyaneus).

El cloro y ácido peracético son desinfectantes efectivos, pero son relativamente dañinos, inestables y costosos. “De hecho, el cloro no puede ser utilizado en la desinfección de equipos médicos (laparoscópicos, de hemodiálisis, entre otros) porque los deteriora; y obviamente tampoco puede ser usado para curar heridas” puntualizó Cortesia.

Junto con ella, colaboraron en la investigación Catherine Vilchèze (College of Medicine, Howard Hughes Medical Institute, USA), Audrey Bernut (Centre National de la Recherche Scientifique, Université de Montpellier, Francia), Whendy Contreras (Ivic), Keyla Gómez y Jacobus de Waard (Instituto de Biomedicina, Universidad Central de Venezuela), William R. Jacobs, Jr. (College of Medicine, Howard Hughes Medical Institute, USA), Laurent Kremer (Centre National de la Recherche Scientifique, Université de Montpellier, Francia) y Howard Takiff (Ivic).

Los resultados fueron publicados recientemente en la revista electrónica mBio de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM por sus iniciales en inglés), la cual puede ser consultada libremente a través de la página web http://mbio.asm.org.