• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

Al instante

César Tinoco

La renuncia

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Repasemos las características del populismo macroeconómico: es un enfoque que enfatiza el crecimiento y la (re)distribución de los ingresos y desecha u omite los riesgos de inflación, déficit fiscal, shocks o impactos externos y la reacción de los agentes económicos a políticas agresivas no relacionadas con el mercado.

Habiendo sido constitucionalmente elegido presidente de la república en diciembre/1999, su mandato se extendía hasta el año 2003. Sin embargo, Fernando De la Rúa renunció a su cargo de presidente electo el 20/diciembre/2001, cumpliendo 2 años y 10 días de gobierno, en medio de numerosas protestas sociales durante la crisis gemela (política y económica) de diciembre/2001 en Argentina.

Hasta ese momento, Argentina había vivido cuatro episodios hiperinflacionarios, todos materializados por causa de la debilidad estructural y heurística (modo de hacer las cosas) que dejaron los dos gobiernos populistas de Juan Domingo Perón: el primer episodio hiperinflacionario fue durante la gestión de Videla (1975-1976), el segundo durante Galtieri (1982-1983), el tercero durante las gestiones de Alfonsín y Menem (1989) y el cuarto durante Menem (1990). A lo largo de estos cuatro episodios, los argentinos perdieron la confianza en su signo monetario.

Una forma de reestablecer la confianza perdida lo fue la venta de la percepción contraria: “Que el peso era tan bueno como el dólar”, lo cual logró el peronista Menem por la vía de la Ley de Convertibilidad, misma que ancló al peso argentino 1 a 1 con respecto al dólar del imperio y restringió la oferta monetaria a sus reservas de moneda en dólares. Ahora bien, los logros derivados de tal paridad se hacían a expensas de dejar en manos de Estados Unidos la política monetaria argentina. La consecuencia más importante de lo anterior fue la reducción de la capacidad del gobierno argentino para responder a los shocks externos. El primero fue en 1995 cuando el peso mexicano se devaluó. El segundo y más mortal, fue en enero/1999 cuando Brasil devaluó su moneda.

Ya para 1999, Argentina tenía una situación económica deteriorada: una caída del PIB de alrededor de 3,4% respecto al año anterior. El desempleo se acercaba a 14%, luego de haber alcanzado la cifra récord de 18,6% algunos años antes, y la pobreza era de 30%. Argentina tenía serios problemas en materia educativa sanitaria, y la dirigencia política tenía una muy mala imagen pública. Además, el gobierno de Menem dejaba un elevado déficit fiscal, con un rojo de más de 1.000 millones de pesos (dólares), una deuda externa del orden de los 150.000 millones anuales con vencimientos de casi 25.000 millones en el año 2000.

Dado el gigantesco déficit, el dinero no alcanzaba, y comenzaron a hablar de devaluación lo cual atemorizó a los inversionistas y lo cual exacerbó la demanda de dólares que no de pesos. Entonces tuvieron que subir las tasas de interés con lo cual perjudicaron a los tomadores de créditos que no podían pagar los intereses. En tal circunstancia, De La Rúa asestó el golpe final a su economía tambaleante: obligó a los bancos a comprar bonos gubernamentales. Lo anterior ocasionó una corrida bancaria sin precedentes, pues durante 5 meses los argentinos retiraron 15.000 millones de dólares. Lo anterior justificó el corralito que a su vez ocasionó que en cuestión de días Argentina dejara de pagar 155 millones  de dólares de deuda pública.

Así, y aun pidiendo ayuda económica complementaria al FMI, la nefasta herencia populista y la pésima gestión económica no logró por ninguna vía restablecer la estabilidad monetaria ni financiera, ni tampoco en consecuencia, la confianza en la moneda. La crisis gemela y las manifestaciones sociales de descontento condujeron a De La Rúa a la renuncia.

Ese día tomó su copia privada de la Constitución y firmó su último decreto, el 1682/2001, para regularizar las acciones de la policía y enmarcarlas dentro del contexto de “conmoción interior”. A las 19:52 del jueves 20/diciembre/2001, en el techo de la Casa Rosada, un suboficial de la fuerza aérea le abrió la puerta del helicóptero Sikorsky S76B. Entró junto con otros dos pasajeros y aunque se fue, quedó en la historia.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com