• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Unas pregunticas para Luis Salas

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Estimado Luis:

Desde hace rato sabemos que la estrategia general de Nicolás y el PSUV se centra en el evitamiento de la culpa, estrategia de la que habla Kent Weaver en su famoso trabajo de 1986 (tú tenías 10 años de edad entonces) titulado “The Politics of Blame Avoidance”, publicado en el Journal of Public Policy, Volume 6, Issue 04, de octubre, en las páginas 371-398 y editado por Cambridge University Press.

Dos dedos de mente sobran para darse cuenta de que el oficialismo intenta construir una matriz de opinión según la cual la nueva mayoría de la AN se comporta de manera contraria a la Constitución: una estrategia de orden político que busca conducir a la ingobernabilidad y al empeoramiento de la crisis económica más severa que ha tenido Venezuela jamás.

Puedo entender que la radicalización materializada por Nicolás y el PSUV tiene que tener un fundamento teórico “creíble” y tú –como sociólogo prestado a la economía– ya habías dado un paso adelante en tal sentido, con un marco basado en la teoría del endoso de la culpa: la inflación, la recesión y la escasez no son culpa del desgobierno de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro, sino de la guerra económica y de los empresarios privados.

Ahora bien, Luis, me tiene preocupado algo que no encaja en tu teoría del “ubermensch” del siglo XXI, el hombre perfecto, impoluto e incorruptible que apela permanentemente a la paz, pero que usa la trampa y la violencia como medio para el logro de sus fines. Te explico.

Ese superhombre, el venezolano del siglo XXI, luego de 17 años de desgobierno, se convirtió no solamente en un imbécil por votar por la oposición, sino también en bachaquero, en anárquico y en violento, culpa cuidadosamente omitida en tu luminosa obra que seguramente ganará algún premio en el género de la ciencia ficción, gracias a lo desbordado de tu imaginación.

Ya finalizando el mes de diciembre, el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) nos dio a conocer una tasa de 90 homicidios por cada 100.000 habitantes para Venezuela en 2015. En el estudio participaron investigadores de las 7 universidades nacionales, públicas y privadas, que conforman el OVV.

Pon atención Luis: desde 1990 y hasta 1998, la tasa de homicidio intencional promedió 19. Cerró 1998 con un valor de 20 y desde que Hugo Chávez asumió el poder, en 1999, la tasa de homicidio intencional pasó de 25 hasta ese máximo reciente de 90, con Nicolás Maduro –ahora jefe tuyo– en el poder. Estos 17 años de la V República han visto un promedio en dicha tasa, de 52 homicidios intencionales por cada 100.000 habitantes, casi 3 veces mayor que la tasa de la IV República. En Caracas, la tasa de homicidio intencional fue de 116 para 2014, lo que convirtió a Caracas en la segunda ciudad más violenta del mundo.

Fíjate bien Luis: en 2015 hubo en Caracas 5.235 homicidios por hechos de violencia. ¿Sabías que esas 5.235 muertes en 365 días significan, en promedio, 15 muertos al día y 105 a la semana?; ¿sabías que la tasa de 90 proviene de 27.895 homicidios habidos en Venezuela durante 2015 y que son equivalentes a 77 homicidios diarios (15 de los cuales lo son en Caracas) y a 539 semanales?; ese número de venezolanos asesinados, al igual que tu inflación, recesión y escasez, ¿son también una ilusión?

Luis: ¿nos vas a meter la coba de que esos 27.895 homicidios de 2015 también fueron producto de la guerra económica?, ¿o nos meterás la coba de que también fueron los empresarios privados venezolanos los asesinos de estos 27.895 venezolanos?

Quedo atento a tu respuesta Luis, pero sé que no responderás: ni desde tu sociología tienes cómo.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com