• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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El plan pepino

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En medio de una crisis económica y política sin precedentes en la historia venezolana, el gobierno entró en campaña electoral el pasado 28 de febrero, de manera irresponsable y camuflada.

El plan pepino, también conocido como “Plan de los 100 días de la agricultura”, es un plan desarrollado por el gobierno y su partido, el PSUV, para retener 5 millones de electores hasta los comicios regionales que tendrían lugar el próximo mes de diciembre de 2016.

El plan será llevado a cabo mediante el recientemente creado ministerio de “Agricultura Urbana”, a cargo de Lorena Freitez, cuya experiencia en la educación primaria germinando semillas de caraotas, y su posterior grado en Psicología en la Universidad Central de Venezuela con su tesis titulada “El riesgo: una aproximación crítica y discursiva a una de las actuales formas de control sobre las relaciones sexuales juveniles", mucho la capacitan para tan importante misión.

De acuerdo con la ministro, el plan aspira a alcanzar a 5 millones de personas que dizque representan 20% de la población urbana del país. Sin embargo, tal cifra de personas, en orden de magnitud, concuerda con los 5,6 millones de votos obtenidos por el oficialismo en las pasadas elecciones parlamentarias de diciembre 2015: es necesario engañarlos y retenerlos al menos para obtener la misma cantidad de votos en las elecciones regionales de 2016 que ya están cerquita.

El plan pepino será llevado a cabo con un presupuesto de 6 millardos de bolívares, casi 519.000 salarios mínimos que, por supuesto, se obtendrán del aumento de la gasolina y suponemos que las semillas de las hortalizas a sembrar serán suministradas por Agropatria (Agroisleña), la empresa que expropió y luego quebró Hugo Chávez.

Si el plan tiene o no tiene éxito es irrelevante pues su sustrato no es más que una estrategia de contacto para el engaño, la interacción y la dádiva, con miras a la obtención de los votos en la próxima elección: chavismo marketing, pues.

A los lectores puedo decirles que la historia reciente en esta materia no ayuda a Nicolás Maduro y es que hay toda una experiencia previa de fracaso: Hugo Chávez propuso los cultivos organopónicos y los gallineros verticales en los cuales se gastaron también unos cuantos millardos, no de bolívares sino de dólares, ¿y dónde están los resultados?

 

Ahora bien, respetados lectores, a esta altura del artículo ustedes se estarán preguntando, ¿por qué el nombre de “Plan pepino”?, les cuento: hace menos de cuatro años, Ingrid Acevedo , Rosario González, Jorge Contreras, Iria del Carmen Acevedo Pons y Oscar García publicaron un trabajo arbitrado en la revista científica UDO Agrícola (12(3):705-712, 2012), cuyo título es “Establecimiento y producción de un huerto orgánico piloto con la participación de familias semiurbanas, en Carora, estado Lara, Venezuela”.

Para hacerlo, los autores seleccionaron cinco familias “motivadas” a las que les proporcionaron malla de gallinero para el cercado del huerto con un área de 5x10 metros (50 metros cuadrados), semillas de hortalizas y capacitación en técnicas de producción “agroecológicas”. Posteriormente calcularon el rendimiento de las hortalizas así producidas (cilantro, acelga, rábano, remolacha, vainita, zanahoria y pepino); en general, los rendimientos de los cultivos fueron bajos con excepción del pepino.

Así, con esta estrategia de doble vertiente (electoral y alimentaria), y en tan solo 100 días, habremos iniciado la sustitución del petróleo por pepinos. Seremos la primera potencia en agricultura urbana del mundo en producción de pepinos, nos acercaremos a China que también en el 2012 produjo 48.000.000.000 de kilos y, de paso, 5 millones de votantes, le darán su voto al PSUV otra vez. ¿No es genial?

c.e.tinoco.g@gmail.com