• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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El dorodoro y su “ad verecundiam”

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I

“Cuando el gallo menudea, la garganta se me afina y el juicio se me clarea. Yo soy como el espinito que en la sabana florea: le doy aroma al que pasa y espino al que me menea”.

II

A raíz de uno de mis dos artículos del viernes de la semana pasada, el titulado "Para Mauro Velázquez de KPMG", recibí un correo electrónico de Andrés Márquez, dorodoro de rancia cepa. Este, en lugar de demostrar que estoy equivocado cuando afirmo que los estados financieros de Pdvsa publicados recientemente, gozan de maquillaje extremo, utilizó argumentos “ad hominen” y “ad verecundiam” para expresarme sus “juicios” sobre el mencionado artículo.

Con relación al segundo tipo de argumentos, me escribe así el rapaz: “No puedo dejar de decirle lo pirata que es el artículo que salió en el Nacional, la manera en que se dirige sobre un contador público y representante de una firma tan prestigiosa como KPMG, es bochornosa…”.

Más adelante continua: “las firmas de auditoría como KPMG, Deloitte, EY y PWC (bigfour)además de contar con profesionales destacados en el ámbito nacional como el Licenciado Mauro Velázquez, son objeto de estrictas revisiones y control de calidad por las prácticas foráneas, inclusive pasando por la norteamericana”.

III

Hay dos tristes historias célebres sobre una prestigiosa firma auditora que fue fundada en 1913 y llegó a convertirse en la primera de las grandes firmas de auditores en norteamérica y en el mundo, con 28.000 profesionales nada más en Estados Unidos, supongo que tan destacados todos como el Licenciado Mauro Velázquez, hasta que desapareció en el año 2002 con dos escándalos que constituyen hitos en la historia de la contabilidad y de la auditoría: el caso ENRON y el caso WORLDCOM.

Si bien, hay que decirlo, la corte suprema de Estados Unidos absolvió en 2005 a la compañía del cargo principal de obstrucción de justicia en el caso ENRON, el daño subsecuente que impactó a Arthur Andersen, la firma que auditaba a ENRON y a WORLDCOM, le impidió recuperarse de la doble pérdida de prestigio y capital humano. Quedó absuelta, pero destruida.

IV

La firma española GOWEX colapsó en 2014 y solicitó voluntariamente el concurso de sus acreedores. Sus últimos cuatro informes anuales auditados por la firma M&A Auditores vinieron con el consabido texto:

"En nuestra opinión, los estados financieros consolidados presentan razonablemente, en todos los aspectos materiales, el desempeño financiero consolidado y el movimiento del efectivo consolidado de Let´s GOWEX, S.A. y sus filiales por el año terminado el 31 de xx de yyyy, y su situación financiera consolidada a la fecha antes mencionada, de conformidad con las Normas Internacionales de Información Financiera".

Así, la auditoría de M&A Auditores siempre comprobó que las cuentas elaboradas por los gerentes de GOWEX reflejaban el “buen” desempeño de la misma.

Precisamente en 2014, luego de una serie de eventos iniciados por el informe de la firma estadounidense Gotham City Research, difundido en la mañana del 01 de julio y en el que valoraba las acciones de GOWEX en cero euros, su consejero delegado, ex presidente y fundador, Jenaro García Martín admitió, el 06 de julio, haber falsificado las cuentas de la compañía durante los últimos 4 años.

V

En 2015 ocurrieron, al menos, dos escándalos más. Uno con cargos de soborno, fraude y lavado de dinero, que involucró a la “Fédération Internationale de Football Association” (FIFA). Hasta ese momento, el auditor de la FIFA, por 16 años consecutivos, había sido KPMG Suiza.

El segundo fue el de TOSHIBA, cuyos gerentes inflaron deliberadamente sus ganancias operacionales en 1.220 millones de dólares durante siete años de irregularidades contables. ¿Y quién era la firma auditora de TOSHIBA? Pues nada más y nada menos que una de las “bigfour”, la prestigiosa Ernst & Young ShinNihon LLC

VI

Mi pregunta para el dorodoro: ¿Son mentira los fraudes financieros de las empresas mencionadas, auditadas por prestigiosas firmas conformadas a su vez, por profesionales destacados de la contabilidad?

VII

“Me lo chupo gajo a gajo. Usté que se alza el copete y yo que se lo rebajo. No se asusten compañeros, déjenlo que yo lo atajo, déjenlo que pare suertes, yo sabré si le barajo; déjenlo que suelte el bongo pá’que le coja agua abajo; antes que Dios amanezca se lo lleva quien lo trajo; alante el caballo fino, atrás el burro marrajo. ¡Quién ha visto dorodoro cantando con arrendajo!

c.e.tinoco.g@gmail.com