• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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El coeficiente de mentira

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El pasado 15/enero cuando el Banco Central de Venezuela publicó sus “Resultados de la economía durante el año 2014”, Steve Hanke replicó. Hanke es profesor de Economía Aplicada en la Universidad John Hopkins de Baltimore y ese día, luego de leer el informe, publicó un artículo en el portal del Huffington Post titulado “Venezuela’s Lying Statistics”.

Para Hanke la publicación de la cifra de inflación de 141,5% (INPC, variación anualizada) presenta un doble problema: no solo está atrasada, sino también desactualizada, pues corresponde a septiembre/2015 y estamos en enero/2016. Según los cálculos de Hanke, la inflación para diciembre/2015 en Venezuela monta a 392%, casi 3 veces el estimado de inflación publicado por el BCV.

Afirma Hanke en su artículo que: “Tal y como los soviéticos lo hicieron en su oportunidad, el notoriamente incompetente Banco Central de Venezuela está produciendo estadísticas falsas. En los días de la URSS, teníamos que aproximar su realidad mediante la utilización del denominado ‘coeficiente de mentira’, el cociente entre la inflación real y la inflación oficial. Al momento y en Venezuela, estimo que el coeficiente de mentira tiene un valor de 3” (sic).

Los bolcheviques de ese entonces, a semejanza de los actuales, ocasionaron un episodio de hiperinflación que duró 7 años. En efecto y para 1918, la emisión de rublos fue de 34 millardos (1 millardo equivale a 1.000 millones) y una libra británica podía comprarse con 45 rublos. Para 1923 la emisión de rublos alcanzaba la astronómica cifra de 177 millones de millardos y para comprar una libra británica se necesitaban 5.000 millones de rublos. Fíjese el lector, en esa época y en apenas 5 años la emisión de rublos aumentó 527 millones por ciento. El anterior constituye un hecho sobre el que evidentemente los “Khantianos” (la escuela económica de José Khan, re-vigorizada con la economía “acetaminofén” de Luis Salas y Rona del Valle Gómez) hacen mutis cuando desligan la inflación de la emisión monetaria inorgánica con la que el “kehmer rouge” venezolano financia su déficit.

Ahora bien, estimados lectores, ¿miente el Banco Central de Venezuela?

La respuesta es afirmativa: a juzgar por los números del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas), el Banco Central de Venezuela miente. Veamos el coeficiente de mentira desde la perspectiva de los datos del Cendas.

Para noviembre/2014 la canasta básica familiar tenía un valor de 28.141,50 bolívares. Un año después, en noviembre/2015, el valor de tal canasta aumentó a 121.853,63 bolívares. Lo anterior significa un incremento puntual anual de 333% valor que, por cierto, se aproxima al suministrado por Steve Hanke. Más aún, para la fecha en que el Banco Central de Venezuela suministra su cifra de inflación, septiembre/2015 con 141,5%, el Cendas señala que la inflación puntual anual, medida por su canasta básica familiar, fue de 283,3% lo que implica un coeficiente de mentira para septiembre/2015 igual a 2.

En pocas palabras, amigos lectores, según el Cendas el coeficiente de mentira es igual a 2 y según Steve Hanke, es igual a 3.

Y si el Banco Central de Venezuela miente sobre la inflación, ¿por qué no habría de hacerlo con el PIB? El corolario, según esta teoría del coeficiente de mentira, es que el PIB trimestral a precios constantes para septiembre/2015 no disminuyó 7,1%, pues hay que multiplicarlo por el coeficiente de mentira para conocer el real. Si utilizamos un coeficiente de mentira igual a 2, el PIB de la economía venezolana disminuyó 14,2% en el tercer trimestre de 2015, una caída históricamente brutal.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com