• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Entre bomberos

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“Entre bomberos no se pisan la manguera”, dicho que, por cierto, ya no se cumple en el chavismo.

 

El pasado viernes 30/octubre, la prensa nacional recogió las declaraciones del presidente del sindicato de trabajadores de Cantv, Juan Véliz: “Uno de los grandes problemas es que la Cantv se ha convertido en un ministerio más. No ha hecho una gran inversión en cuanto a mantenimiento de equipos y herramientas que permitan a los usuarios tener un mejor servicio”, señaló. De hecho, responsabilizó por el deficiente servicio a una “gerencia mediocre” (Juan Véliz dixit) que no responde a las expectativas del mercado ni de los usuarios.

Sin embargo, hace apenas seis meses, en marzo/2015, el presidente de Cantv, Manuel Fernández, en la oportunidad de presentar los resultados operativos y financieros de la empresa, durante la Asamblea Ordinaria de Accionistas 2014, nos echaba un cuento maravilloso.

Afirmaba allí Manuel Fernández, que “en el año 2014, Cantv registró una inversión de 5.108 millones de bolívares, 65,9% más de lo alcanzado en 2013 cuando se ubicó en 3.078 millones… En 2014, Cantv tuvo su mejor desempeño en términos financieros, estas cifras son el reflejo del éxito de una política de gobierno”.

Fíjese el lector, ambos presidentes, el del sindicato y el de la empresa, tienen versiones encontradas: uno dice que Cantv no invierte y su gerencia es mediocre, y el otro afirma que Cantv es una empresa exitosa. ¿Quién tiene la razón?

Los últimos estados financieros auditados de Cantv que es posible ubicar, son los de diciembre/2011. Desde su nacionalización en febrero/2007 hasta diciembre/2011, es posible evidenciar el deterioro de Cantv como consecuencia de la inflación por un lado y por el otro por la morosidad del propio Estado y por la política extractiva de dividendos a la cual es sometida la empresa por el mismo Estado. Según el propio presidente de la Cantv, tales dividendos entregados al Estado han sido destinados a “apoyar las políticas de inclusión social, tecnológica y digital”.

Entre 2007 y 2014, la inversión en concesiones, equipo e intangibles de la Cantv alcanzó los 18.610 millones de bolívares mientras que los dividendos repartidos al Estado alcanzaron un orden de magnitud similar, pues fueron de 11.864 millones de bolívares. ¿Exactamente en que invirtió el Estado esos 11.864 millones de bolívares?, o mejor pregunta aún y desde la perspectiva de la creación de riqueza social, ¿se creó más riqueza social al dejar de invertir 11.864 millones de bolívares en el negocio para entregárselos al Estado? ¿Donde están las justificaciones que evidencian que repartir dividendos al Estado fue mejor que invertirlos en el negocio medular de Cantv?

El mal servicio que presta Cantv evidencia que no se creó mayor riqueza al repartirle dividendos al Estado: los dividendos beneficiaron a no sabemos quién, mientras que el mal servicio lo sufrimos día a día todos los venezolanos.

La conjunción de que el Estado es cliente y accionista de Cantv desde 2007, la no publicación de estados financieros auditados desde diciembre/2011, el volumen de dividendos repartido y la inflación, consecuencia del populismo de Hugo Chávez, posibilita que hagamos conjeturas interesantes desde la mera perspectiva contable para Cantv.

En efecto, ya para 2011, el activo circulante de Cantv fue 3 veces mayor que su pasivo circulante con la tercera parte de tal activo circulante conformado por cuentas por cobrar. De acuerdo con las cifras oficiales publicadas desde diciembre/2007 hasta diciembre/2014, la inflación medida con el INPC alcanzó un incremento acumulado de 559%. Adicionalmente, las tarifas reguladas de Cantv han visto unos ingresos que no crecen a la par de la inflación mientras que sus costos sí. En consecuencia, no sería de extrañar que los estados financieros de Cantv, ajustados para tomar en cuenta los efectos de la inflación, evidencien pérdida monetaria y descapitalización.

La justificación que dio Socorro Hernández en 2007 para la nacionalización de la Cantv fue de pasarla de una empresa con rentabilidad financiera a una con rentabilidad social. Ocho años después ni ella ni el actual presidente de Cantv han sido capaces de ofrecernos métrica alguna de rentabilidad social que justifique el cambio. Tampoco publican sus estados financieros, ni en bolívares nominales ni en bolívares que toman en cuenta los efectos de la inflación. La única métrica verificable que hay es un número incrementalmente alarmante de averías.

Me hace más sentido la opinión que tiene el presidente del sindicato de trabajadores de Cantv.


c.e.tinoco.g@gmail.com