• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

Al instante

La banda de los redondos

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A partir de enero de 2014, el Banco Central de Venezuela dejó de reportar, entre otras cifras, las de inflación por estrato de ingresos, es decir, la inflación en el grupo de los más pobres versus la inflación en el grupo de los más ricos. ¿Sabe el lector por qué?

Según relata la versión del español Fernando Puell de la Villa, los hallazgos arqueológicos de abril de 1972, en el cerro de Yin-que (Yinqueshan o cerro de los gorriones plateados), abonaron en favor de que el famoso tratado de Sun Tzu, al margen de sus trece capítulos considerados como canónicos, contaba al menos con cinco capítulos más.

El primero de tales capítulos adicionales se titula “Las preguntas de Wu” y versa sobre un diálogo que tiene el rey Wu con el maestro Sun Tzu y aquí lo expongo para ustedes en mi versión libre:

Wu: ¿Por qué los seis altos funcionarios que se repartieron el territorio del estado de Qin desaparecieron y solo Cao sobrevivió?

SunTzu: La consideración y respeto del pueblo hacia sus gobernantes depende de los tributos que estos le impongan. Los seis altos funcionarios desaparecieron porque lejos de ser austeros y respetuosos para con su pueblo, fueron arrogantes y derrochadores y manipulaban las circunstancias para recaudar más y más impuestos, lo cual los llevó a embarcarse en frecuentes guerras para acrecentar el territorio y cobrar todavía más impuestos. Cao por el contrario, fue austero y comedido y administró con moderación lo que era un estado próspero. Por eso conservó su territorio y todo el estado de Qin terminó implorando su protección.

Si hay algo que caracteriza el período de Nicolás Maduro y sus redondos funcionarios es el alto impuesto de la inflación con que pecha a su pueblo. La inflación constituye un impuesto desde el gobierno hacia sus ciudadanos, con el cual aumenta su liquidez en detrimento de los ahorros de los segundos. Por eso pusieron en vigencia la Ley de Precios Justos, para poder seguir emitiendo dinero sin respaldo, para derrochar y disfrutar el poder. Por eso también los “khantianos” (José Khan, Luis Salas y Ricardo Sanguino, entre otros) se inventaron el cuento de que la inflación no existe.

La inflación redistribuye y transfiere la riqueza desde los tenedores de dinero (los ciudadanos, el pueblo) hacia el Estado, el emisor del dinero: siempre que exista inflación, independientemente de sus causas, el Estado “cobra” impuesto inflacionario, y los que tienen dinero sufren una pérdida de poder adquisitivo.

El Banco Central de Venezuela dejó de reportar la inflación por estrato de ingresos porque ya para 2014 se hacía evidente el impacto del impuesto inflacionario en el estrato de menores ingresos, los estratos D y E, a los cuales fue dirigida siempre, la campaña inmisericordemente extractiva de votos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Según mis cálculos, finalizado el año 2014, con una inflación oficial para la ciudad de Caracas de 64,7%, la inflación que vio (y sintió) el estrato I, el de más bajos ingresos, el más pobre, fue de 72,4% mientras que el estrato IV, el de mayores ingresos, veía una inflación menor e igual a 60,8%.

Así, en un disparate conceptual, el Estado conducido por Hugo Chávez y Nicolás Maduro dizque le redujo la pobreza a su sector abastecedor de votos para cobrarle más impuestos vía inflación.

Como si fuera poco, con la nueva base de 3.000 UT, la UT en Bs. 177 y un factor de 14, terminarán pagando impuesto aquellos cuyos ingresos son iguales o mayores a Bs. 38.000. Según Datanálisis en el foro “Tendencias del Consumidor Venezolano 2015”, la clase media, o el 17,7% de la población, tiene un ingreso mensual promedio de Bs. 43.000, luego parte de la clase media pagará impuesto y de allí la coba del crédito fiscal, coba inútil pues después de todo lo visto en 17 años, ¿quién puede creer en estos irresponsables?

De modo que, desde la perspectiva de la crónica de Sun Tzu y sin ser un ducho analista político, también es posible avizorar que Nicolás Maduro –y la banda de los redondos– desaparecerán. De hecho, empezaron a desaparecer el pasado 6 de diciembre de 2015.