• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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César Tinoco

La apuesta de Ricardo IV

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El pasado domingo 22/febrero/2015, El Universal publicó la entrevista que le hizo Wilfredo Mejías a Ricardo IV Montilla, presidente de la Asociación Venezolana de Operadores (AVO) y presidente también de Mercosur Casa de Bolsa.

Al leer la entrevista, de buenas a primeras, tuve la impresión de estar leyendo la opinión de un miembro del PSUV. Y no porque me recordó la forma con la que Tarzán se transporta en la selva, sino porque lo expresado sobre ciertos conceptos revela que tiene poca claridad sobre los mismos. Me concentraré solamente en dos que el señor Montilla menciona una y otra vez en la entrevista: apuesta y confianza (1).

Hagamos primero referencia al concepto de confianza. El texto de la entrevista deja entrever que las acciones del gobierno de Maduro están hechas para generar confianza. Según Francis Fukuyama, la confianza es la expectativa de un comportamiento honesto y cooperativo entre las partes, con base en normas que comparten y aceptan.

Con base en tal definición uno puede preguntarse: ¿Se comporta el gobierno de manera honesta y cooperativa con los Dakazos I y II? ¿Se comporta el gobierno de manera honesta y cooperativa cuando expropia y amenaza a los empresarios? ¿Se comporta el gobierno de manera honesta y cooperativa cuando inventa toda clase de cuentos con el propósito de “dar de baja” a políticos claves de la oposición porque sabe que tiene las elecciones parlamentarias perdidas?

El segundo concepto lo expresa, palabras más palabras menos, con frases como: “Apuesto por Venezuela bla, bla, bla”. Fíjese el lector, la evidencia apunta a que el Sicad II no funcionó, ¿por qué el Simadi habría de funcionar? ¿Por qué si el gobierno hace lo mismo, Ricardo IV espera que obtenga resultados diferentes?

Apostar es arriesgar una cantidad de dinero, o bienes materiales, a los resultados de un evento incierto con la intención de ganar más dinero o más bienes materiales. Requiere de la presencia de tres elementos: la consideración, el azar y el premio. En la entrevista a Ricardo IV Montilla están los dos primeros y el tercero, el premio, es posible ubicarlo en los estados financieros de Mercosur Casa de Bolsa.

Para el 30/junio/2013 el apalancamiento de Mercosur medido como el cociente entre su pasivo total y su patrimonio era de 0,24. Para el 30/diciembre/2013, es decir apenas 6 meses después y poco antes del Sicad II, tal apalancamiento aumentó a 5,74. Es decir, en tan solo 6 meses el apalancamiento de Mercosur Casa de Bolsa aumentó 24 veces. Más aún, en los 12 meses, entre el 30/junio/2013 y el 30/junio/2014, el pasivo total de Mercosur pasó de 1,8 millones de bolívares “fuertes” a 275,8 millones de bolívares todavía “más fuertes”. Lo anterior quiere decir que en las cercanías al surgimiento del Sicad II, el pasivo total de Mercosur Casa de Bolsa aumentó 153 veces mientras que su patrimonio tan solo aumentó 8,5 veces y no precisamente por aportes accionarios o por retención de ganancias. De paso, tal apalancamiento –de corto plazo por cierto– es el que alimenta su flujo de caja operativo.

Con tales cifras, me queda claro que lo de Ricardo IV Montilla no es simplemente un decir sino una verdadera apuesta: el evento incierto que espera con los dedos cruzados son los ingresos operacionales que obtendría su casa de bolsa cuando alguien distinto al Estado venezolano comience a ofertar miles y miles de millones de dólares que puedan hacerle frente a la gigantesca demanda existente. Ricardo IV Montilla todavía no se ha dado cuenta de que tal demanda encuentra vida, precisamente, en la desconfianza ocasionada por la destrucción sistemática del bolívar llevada a cabo por el Banco Central de Venezuela y por los desgobiernos de Chávez y Maduro.

 

(1)  http://www.eluniversal.com/economia/150222/apuestan-a-que-el-simadi-hara-desaparecer-el-dolar-paralelo