• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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RSE y presupuesto escaso

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En el estudio realizado por Tendencias Digitales para Venamcham con fecha de campo 20/enero/2015 al 6/febrero/2015, se realizaron 124 entrevistas a ejecutivos pertenecientes a la base de datos de Venamcham y de Tendencias Digitales.

El estudio arrojó que 64% de los encuestados mencionó que su empresa tiene diseñada alguna política de responsabilidad social empresarial (RSE). Entre los obstáculos que interfieren en la incorporación de la RSE en la empresa, 40% menciona la insuficiencia de recursos financieros como segunda causa. En tal estudio, 47% de las empresas destinan entre 1% y 5% de su presupuesto para la inversión en RSE.

También en la IV Encuesta de Responsabilidad Social en Venezuela, Edición 2014, de Espiñeira, Pacheco y Asociados, se menciona algo similar. 37% de los allí encuestados consideran que el principal obstáculo para incorporar la RSE en las organizaciones es la insuficiencia de recursos financieros. 75% de los encuestados destinaron para el año 2012, hasta 5% de su presupuesto para su inversión social en RSE.

Ciertamente que entre 0% y 5% del presupuesto puede ser percibido como “insuficiente”. Sin embargo, un “fact of life” es que el presupuesto nunca es ilimitado en ninguna empresa. También está el hecho, poco conocido por cierto, de que un porcentaje mayor de recursos monetarios dedicados a la inversión social puede significar un desastre. Lo anterior fue lo que le sucedió a Cantv por allá por el año 2003.

El monto en inversión social de Cantv pasó de 0,61% en 1998 a 7,48% de la utilidad operativa de la empresa en 2003. Además, la inversión social total (constituida por otras iniciativas distintas del Fondo Social, tales como el Fondo Pequeñas Donaciones, Fondo Patrocinios, Activos No Incorporados, espacios en tarjetas telefónicas, donaciones y patrocinios Movilnet) había pasado de 1,55% de la utilidad neta en 1998 a 12,91% en 2003.

Si bien lo anterior representaba una situación favorable desde el punto de vista del aseguramiento de recursos, ocasionaba un problema. En palabras del vicepresidente ejecutivo de Cantv para la época: “Los fondos reunidos tienden a sobrepasar la capacidad de los beneficiarios de usarlos. No se ha dispuesto de un plan estratégico de implementación de recursos, sino que se actúa de manera reactiva a las múltiples peticiones […] cuando pones demasiados fondos a una entidad, generalmente la matas”. El hecho demuestra que, paradójicamente hablando, es más bien el exceso de presupuesto lo que se constituye en un obstáculo para la materialización de la RSE.

Ahora bien, digamos que bajo el marco usual de presupuesto limitado o escaso, se presentan oportunidades de inversión social en varios instrumentos. Si bien desde la perspectiva de los interesados existe la necesidad de que todos se materialicen, uno puede hacerse, solo para ilustrar que unos tienen mayor “valor” que otros, las siguientes cuatro preguntas: ¿Cuál de los ocho instrumentos presenta mayor alineación con los planes del negocio? ¿Cuál tiene mayor relación con la marca y la imagen de la empresa? ¿Cuál tiene mayor valor estratégico para la empresa en la coyuntura? ¿Cuál tiene mayor urgencia?

El caso es que hay una metodología, relativamente sencilla de utilizar, que no se enseña en ningún curso ni especialización en RSE de las que se imparten en nuestro país, que dados unos criterios decisorios (por ejemplo: alineación, marca e imagen, valor estratégico y urgencia), permite priorizar los instrumentos para estructurar la cartera de inversión social. Ni siquiera la fundación privada más grande del mundo, la Fundación Bill y Melinda Gates, tiene presupuesto ilimitado. Lo que sí tiene son prioridades establecidas con base en criterios decisorios.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com