• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Preguntas para el ingeniero Pérez Abad

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El pasado 11 de marzo, en una entrevista que le hizo el canal Telesur, el vicepresidente de Economía Productiva, Miguel Pérez Abad, ratificó que vive en Narnia y que es muy religioso. Sus afirmaciones en la entrevista continúan evidenciando que el gobierno se encuentra aferrado a su tesis de la “inflación inducida” y, en consecuencia, aferrado al diagnóstico equivocado de la enfermedad que afecta a nuestra economía. Equivocado el diagnóstico, la enfermedad continuará agravándose.

Estas fueron tres de sus afirmaciones al referirse al “nuevo” sistema cambiario:

“Vamos a tener probablemente a finales de año una deflación de los precios”.

El sistema “está diseñado para captar y administrar divisas, así es que lo que el Estado no pueda cubrir, lo harán los privados, los inversionistas internacionales e inclusive los tenedores de divisas”.

“Una vez que el sistema de flotación empiece a impactar el mercado, los actores económicos empiecen a recurrir al nuevo sistema de flotación y logren respuestas, en ese mismo momento el paralelo desaparecerá como un elemento que distorsiona la economía nacional”.

Dado que quien le hizo la entrevista tiene NPI en cuestiones de economía, le hago aquí públicamente unas pregunticas con la finalidad de que los ciudadanos estemos mejor informados tal y como lo establece la Constitución vigente, conocida ahora como la “modificada”:

Esa deflación que probablemente ocurrirá a finales de 2016, ¿es por el lado de la demanda o por el lado de la oferta?

Hilando sus razonamientos, es posible inferir que el gobierno espera la deflación como un hecho positivo derivado del nuevo esquema cambiario. Sin embargo, en la literatura económica se cataloga que la deflación puede ser costosa. En Venezuela, ¿quién correrá con los costos de la deflación?, ¿los bachaqueros nada más?, ¿acabará la deflación con el arbitraje de los bachaqueros? (Pista: esta pregunta está relacionada con la primera).

¿Sabe usted que una deflación, independientemente de su causa, conduce a una redistribución del ingreso de los deudores hacia los acreedores?, ¿es ese el secreto propósito del gobierno? (Digo, además de exterminar a los bachaqueros).

¿Qué pasará con el crédito bancario en un entorno de pérdida de valor de los colaterales?, ¿están coordinando la evaluación del impacto de la deflación en el sistema bancario con la Sudeban?, ¿aumentarán las provisiones de los bancos?, ¿se les solicitará a los accionistas del sector bancario aportar más capital?, ¿cómo se verá afectada con la deflación la actual política de encaje legal?, ¿ya lo coordinaron con el BCV?

Ya que ustedes (el gobierno) tienen todo fríamente calculado, ¿mantendrán el actual esquema de tasas de interés reguladas cuando se instale la deflación?

Y el sector seguros, ¿cómo se verá impactado con la deflación?

¿Cuál será el impacto de la deflación en el empleo?, ¿y en la pobreza? (Excluyendo a los bachaqueros obviamente).

De verdad, verdad, viceministro, y aquí entre nos, ¿conoce usted la diferencia entre una deflación y una “desinflación” (disinflation, en inglés)?

¿Qué le hace a usted pensar que en un entorno en donde no se respetan las decisiones de los electores y se expropia y se amenaza al verdadero sector productivo (el privado) del país, vendrán inversionistas internacionales?, ¿un acto de fe?

¿Qué le hace a usted pensar que los inversionistas internacionales se animarán a venir con un Tribunal Supremo de Justicia cuyas decisiones incrementan el riesgo político percibido?, ¿un acto de fe?

Según sus afirmaciones, los privados, los inversionistas internacionales y los tenedores de divisas aportarán sus dólares en el “nuevo” sistema cambiario, ¿que le hace a usted pensar que alguien que puede vender un dólar a, digamos, 1.200 bolívares, lo vendería a 215 bolívares?, ¿un acto de fe?, ¿un acto de patriotismo?, ¿ambas?, ¿ninguna?

La deflación en precios, ¿contempla también la deflación en tasa de homicidio intencional?, ¿o eso no tiene que ver nada con la confianza y la producción?

¿Qué le hace a usted pensar que, habiendo fracasado durante 17 años seguidos, ahora sí tendrán éxito?, ¿un acto de fe?

Finalmente, ingeniero viceministro, ¿qué sabe el burro de pasta de dientes?

 

PD.: para respondernos por favor, no le dé pena apoyarse en el sociólogo Luis Salas.