• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Pilatos en la frontera

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Pronto se cumplirán 77 años del hecho. Fue el segundo episodio de la solución final de la cuestión judía o el plan de Hitler y sus nazis para llevar a cabo el genocidio sistemático de la población judía europea durante el Tercer Reich. El primer episodio fue el boicot nazi de negocios judíos, que tuvo lugar el 1°/abril/1933 –poco después de asumir Hitler como canciller– cuando la estrella de David fue pintada en amarillo y negro en las puertas y ventanas de los negocios judíos, acompañadas con consignas antisemitas y amenazas. El hecho al que hago referencia ocurrió el día 7 de noviembre de 1938, cuando Ernst von Rath, secretario de la embajada alemana en París recibió cinco disparos de manos de un joven judío polaco de nombre Herschel Grynszpan, en represalia por la deportación de su familia a Polonia.

El atentado contra  Ernst von Rath sirvió como pretexto para lanzar un brutal ataque coordinado contra ciudadanos judíos en toda Alemania y Austria. El ataque fue pensado para que pareciera un acto espontáneo, pero de hecho fue ordenado por Adolf Hitler, organizado por su ministro de propaganda, Joseph Goebbels, y materializado por los colectivos armados nazis: las camisas pardas, las escuadras de defensa (SS) y las Juventudes Hitlerianas, apoyadas por el servicio de seguridad de las SS, la Gestapo y otras fuerzas de la policía.

Ya a partir del 7/noviembre/1938, las paredes de los comercios judíos volvieron a llenarse de grafitis, carteles y consignas antisemitas en las que se “invitaba” a los comerciantes judíos a cerrar sus negocios, a la vez que miembros del partido nazi  insultaban y golpeaban a quienes se atrevían entrar en ellos.

Para el 9/noviembre/1938, los ataques habían dañado o destruido, tanto en Alemania como en Austria, cualquier cantidad de sinagogas, cementerios y almacenes judíos. Más de 30.000 judíos fueron detenidos e internados en campos de concentración. El número de judíos asesinados es incierto: hay diversos cálculos que oscilan entre 36 y 200 durante más de 2 días de persecución y ataque.

En el libro Herschel - El asesinato de Herschel Grynszpan el 7 de noviembre de 1938 y el comienzo del Holocausto (septiembre/2013), el historiador y periodista Armin Fuhrer argumenta que Ernst von Rath hubiera podido sobrevivir a los disparos que recibió, pero Hitler lo necesitaba como mártir y envió a su médico personal, Karl Brandt, a París, a ocuparse de que Ernst von Rath no se recuperara.

El pasado 6/septiembre/2015, en una entrevista dominical en la emisora Televen, el gobernador del estado Táchira, José Vielma Mora, admitió que la decisión de marcar con una “R” y una “D” (por “revisadas” y por “derribar”) las viviendas en la barriada desde donde el mes pasado se deportaron a Colombia un millar de ciudadanos colombianos, produjo un “gran daño”. Ese marcaje “ya no se está dando más”, pero esa situación ha dado la vuelta al mundo y nos ha hecho un gran daño (…).

Lo mencionado por Vielma Mora, amigos lectores, tiene dos significados. En primer lugar constituye un reconocimiento expreso de haber efectuado una brutalidad pero con una lógica muy peculiar, algo así como si un criminal nazi en el juicio de Nuremberg hubiera dicho: “Sí, asesiné un millar de judíos, pero ya no lo estoy haciendo más”. José Vielma Mora ha quedado mortificado y no por violar derechos humanos, sino porque el haberlos violado les acarrea mala publicidad.

En segundo lugar, José Vielma Mora, la primera autoridad del estado Táchira, se lavó públicamente las manos. Dado que la materialización de la irresponsable ficción que representa el decreto 1950 firmado por Nicolás Maduro y refrendado por sus ministros se la puso facilita al presidente Santos y a su canciller Holguín (¡y vaya que le sacarán punta!), si la cuestión se le pone fea por denuncias ante la Corte Internacional de Justicia o ante la Corte Penal Internacional, Vielma Mora ya tiene el camino preparado para endosarle la culpa de “la cuestión colombiana” a algún pobre soldado de la patria.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com