• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Mugabe y Maduro

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En junio/2008, cuando la inflación en Zimbabue alcanzaba la cifra de 2,5 millones por ciento, Steve H. Hanke profesor de economía aplicada en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore y miembro senior del Instituto Cato, escribía en un paper titulado “Zimbabwe: From Hyperinflation to Growth” que había 3 opciones para reducir rápidamente la tasa de inflación y restaurar la estabilidad y el crecimiento en la economía de Zimbabue: la dolarización, una caja de conversión y una banca libre (1).

Finalizado 2014, Zimbabue exhibía una inflación de 7%, unas 10 veces menor que la de Venezuela en el mismo año. La hiperinflación fue la gran obra con la que  Robert Mugabe se insertó en la historia y tal logro fue el resultado de imprimir dinero en exceso para financiar la corrupción del gobierno y su involucramiento en la República Democrática del Congo. En la actualidad, el dólar de Zimbabue desapareció y circulan en su lugar nueve monedas extranjeras: el dólar americano, el rand surafricano, el pula de Bostwana, la libra británica, el euro, el dólar australiano, el yuan chino, el yen japonés y la rupia india.

Adicionalmente, Zimbabue camina de la mano con el Fondo Monetario Internacional, institución que en su reporte de abril/2015 indica que “las autoridades de Zimbabue han progresado en implementar su programa de reformas macroeconómicas y estructurales, ello a pesar de las dificultades económicas y financieras”.

Desde 1998 y hasta 2012, Venezuela se asemejó cada vez más a Zimbabue. Sin embargo, es Zimbabue el que ha dejado de parecerse a Venezuela.  Hace poco, el 29/abril/2015, El Nacional nos daba a conocer la versión 2014 del informe de la organización Freedom House con relación a la libertad de prensa. Yo les hablaré un poco de la evolución de la correlación entre las calificaciones en el Índice de Freedom House (IFH) de Venezuela y Zimbabue.

Tal y como ustedes saben, el IFH califica el grado de libertad en dos figuras o métricas: los derechos políticos y las libertades civiles. Por su parte, la correlación es una medida del grado de movimiento conjunto entre las mencionadas calificaciones de Venezuela y Zimbabue: a medida que se mueven asemejándose más, la correlación tiende a +1.

En 1998, cuando la administración de Hugo Chávez inició la destrucción de Venezuela, la correlación entre el IFH de Venezuela y Zimbabue era de +0,10 y a medida que la economía y la inflación en Zimbabue empeoraban, sucedía lo mismo en Venezuela, al punto de que la correlación aumentó hasta alcanzar su valor máximo de +0,70 en 2012. A partir de allí ha comenzado a disminuir y en 2014 la misma fue de +0,66.

Tal disminución no es atribuible ni a la muerte de Chávez ni al contraste que ofrece la aceleración de la destrucción de la economía venezolana logro que, bajo cualquier luz, le pertenece a la administración de Nicolás Maduro. La disminución es el resultado de que Zimbabue sí tomó medidas para mejorar su sistema político y económico. Tales medidas no solo se reflejan en su tasa de inflación, sino también y por ejemplo, en sus calificaciones de libertad en el IFH: a partir de 2009 vienen mejorando mientras que en Venezuela sucede todo lo contrario pues luego de otra desmejora en 2010, su calificación permanece igual.

Cada quien tiene el derecho de escoger la forma como permanecerá en la historia. A diferencia de Nicolás Maduro, Robert Mugabe ha decidido moderar el retrato con el que será conocido y recordado en los años por venir.

 

(1) http://object.cato.org/sites/cato.org/files/pubs/pdf/dpa6.pdf

 

c.e.tinoco.g@gmail.com