• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

Al instante

Marketing de retención

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Uno

Arvind Kumar Misra tituló su paper así “A simple mathematical model for the spread of two political parties” y lo sometió a arbitraje para publicación. Se lo publicaron el año 2012, en la revista Nonlinear Analysis: Modelling and Control (Vol. 17, No. 3, 343-354). Para ese entonces Kumar Misra trabajaba en el Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias de la Universidad Hindú de Benarés, en Varanasi, India.

Para materializar su análisis, Kumar Misra utiliza un enfoque epidemiológico. La población que alimenta a los dos partidos políticos la asume como constante y homogéneamente mezclada. Deriva las ecuaciones y halla condiciones para la coexistencia de ambos partidos políticos y finalmente, realiza una simulación numérica.

Una conclusión importante de su trabajo es que la “vida” de un partido político depende del sólido soporte de sus militantes. De allí que en tiempos difíciles la retención de sus actuales militantes sea más importante que el reclutamiento de nuevos militantes.

Según Kumar Misra y a fin de retener a sus militantes, un partido debe hacer de vez en cuando cambios en su ideología, teniendo en cuenta factores socioeconómicos, demográficos e incluso de religión, raza y género de forma tal que, por un lado, resulte atractivo para potenciales nuevos militantes y, por otro lado, mantenga satisfechos a sus actuales militantes.

La segunda conclusión importante del trabajo de Kumar Misra es que la simulación numérica sugiere que una pequeña emigración de militantes de un partido hacia el otro puede catalizar, en una especie de efecto rápido y amplificante, en la desaparición de uno de los partidos.

Como tercera conclusión importante, deja abierta la posibilidad de repetir todo el proceso con un tercer partido político.

 

Dos

¿Cómo va el marketing de retención del PSUV? Va muy bien para los opositores. Veamos.

Si hay algo que aceleró la debacle actual en la que se encuentra el PSUV fue, precisamente, aquel documento con las 32 decisiones emanadas de su III Congreso, mismo que tuvo lugar en junio de 2014, particularmente las decisiones 2 y 11 –quedó demostrado– fueron mortalmente fatales.

En la decisión 2, la plenaria designó a Nicolás Maduro como presidente del PSUV “por su liderazgo y fortaleza frente a las dificultades”. Como si fuera poco y en la decisión 11, el PSUV acordó “adoptar y desarrollar en la teoría y en la práctica revolucionaria”, las cinco tesis planteadas por Nicolás Maduro durante la instalación de la plenaria, las cuales transcribo para ustedes amigos lectores:

1) Sin socialismo no es sostenible la independencia y la soberanía en Venezuela; 2) la tarea más importante es el desarrollo de una economía productiva socialista; 3) el socialismo es democracia; 4) la primera revolución es en el espíritu, la revolución del amor y 5) el mundo multicéntrico, pluripolar, y la unión latinoamericana y caribeña garantizan la paz y el equilibrio en el planeta.

Pues bien, lo mortalmente fatal de las 32 decisiones se reflejó 18 meses más tarde, en los resultados de las elecciones del 6 de diciembre de 2015.

Posteriormente y a finales del pasado mes de enero, durante el cierre de la Segunda Plenaria Extraordinaria del III Congreso del PSUV, Nicolás Maduro, haciendo gala de que “el socialismo es democracia”,eliminó las vicepresidencias regionales y nombró –con su dedo democrático– a 24 responsables políticos estadales. Con tal medida, Nicolás Maduro redujo el poder de los gobernadores sobre el partido en sus respectivos estados, neutralizando la supremacía de varias figuras cercanas a Chávez en las regiones concentrando, ciertamente, más poder. Paradójicamente y al mismo tiempo, terminó de asentar las bases para la explosión de la insatisfacción de sus militantes, y con ello el cese de su militancia en el PSUV y/o su migración hacia otros partidos.