• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Jekyll encabronado

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Ya lo vimos el pasado 1° de mayo. Cuando creíamos que el tipo iba a “revolcar” descomunalmente a Polar, y a lo que queda del sector privado incluida Fedecámaras, no pasó nada.

Hace poco menos de dos semanas fueron publicados los estados financieros consolidados de Pdvsa.

En los últimos 4 años del chavismo, los aportes y contribuciones para el desarrollo social expresados en dólares han disminuido a una tasa compuesta anual de 43,9%, mientras que los precios del crudo lo han hecho a una tasa compuesta anual 10 veces menor, igual a 4,4%.

En efecto, desde 2011 (año previo al último año electoral de Hugo Chávez) hasta 2014, tales aportes pasaron de 30.079 millones de dólares a 17.336 a 13.023 a 5.321 millones de dólares. En los mismos años, el precio promedio anual de la cesta de crudo venezolana fue de 101, 103, 99 y 88 dólares, respectivamente.

De acuerdo con la tesis del chavismo marketing (a medida que Maduro pierde apoyo debería gastar más en misiones) y dada su bajísima popularidad actual, para este año Maduro debería gastar 25.000 millones de dólares en misiones, una cifra imposible. Los precios del crudo repuntan de a poco y la anterior seguidilla de cifras, correspondiente a los aportes para el desarrollo social, se inserta en una hermosa línea recta con pendiente negativa, con un coeficiente de determinación de 0,96 y cuya proyección para 2015 indica que los aportes y contribuciones al desarrollo social desaparecen.

En tales cifras de Pdvsa subyace uno de los hechos más conocidos por los ciudadanos venezolanos: después de la altísima tasa de homicidio intencional, la inflación, el estancamiento económico y la escasez, todas características de los gobiernos populistas de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, tampoco hay dólares. Se acabó la rumba “doja dojita”:

Así, la escasez de dólares, la declinación de la competitividad electoral del PSUV, la creciente pérdida de apoyo internacional, el evidente fracaso de la estrategia de endosamiento de la culpa a factores distintos a la incompetencia del gobierno y las últimas encuestas de Datanálisis, tienen a Maduro y al chavismo en una especie de raro trastorno disociativo de identidad, deshojando una margarita psicológica: debatiéndose entre la moderación de apariencia democrática y la radicalización tipo Estado Islámico.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com