• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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César Tinoco

Intervención a la vista

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Con fecha lunes 28/julio, El Universal me publicó un artículo titulado Pdvsa y el Espirito Santo. Luego de ser publicado, a primera hora de la tarde de ese mismo día, El Universal lo retiró. Afortunadamente, hay otros portales que recogieron la información y la publicaron (1).

Posteriormente, El Nacional me dio la oportunidad de seguir compartiendo con los ciudadanos del país y del mundo mis opiniones razonadas sobre diversos temas y es así que con fecha 8/agosto publiqué otro artículo sobre el banco Espirito Santo titulado “¿Toxi Banco o Novo Banco?” (2).

Pues bien, el pasado 9/octubre conocimos la noticia de que el Espirito Santo Financial Group (ESFG), que había sido el principal accionista de Banco Espirito Santo (BES), ha declarado la quiebra tras ser rechazada su petición de atraso.

Al momento aquí en nuestro país ni las autoridades de la Sudeban ni la gerencia del Banco Espirito Santo Venezuela han informado sobre cómo queda la sucursal venezolana del banco portugués intervenido y con su activo dividido en una parte sana y otra tóxica. Sin embargo, los numeritos que publica la Sudeban mensualmente en su portal sí dicen algunas cosas interesantes sobre cómo el Estado mismo podría estar afectando a dicha sucursal.

Ubiquémonos pues en la información de Sudeban para el 31/agosto/2014, última publicada en el portal del ente supervisor para la fecha de este artículo, y tomemos como referencia comparativa la información al 31/diciembre/2013. Con tal información, compararemos el Banco Espirito Santo sucursal Venezuela (BESV) con el consolidado total del sector bancario (CTSB).

Mientras las captaciones de entidades oficiales aumentaron 47,85% en el CTSB, en el BESV disminuyeron 68,18%. También, al mismo tiempo que las captaciones del público aumentaron 30,20% en el CTSB, en el BESV disminuyeron 15,60%. Aun así, mientras la cartera de créditos del CTSB aumentó 41,01%, la del BESV aumentó 86,46%, es decir, el doble. Dado que la cartera de títulos valores del BESV revela una pérdida no realizada de 184,42%, lo anterior quiere decir que lo que captó el BESV fue colocado totalmente en cartera de créditos con el objetivo de aumentar sus ingresos financieros a fin de poder cubrir sus gastos financieros que aumentaron 146,49%, más del doble del aumento verificado en el CTSB que fue de 66,16%.

En lenguaje más fácil de entender: el aumento de gastos financieros es la respuesta del banco para que sus depositantes no se vayan, es decir, no le retiren el dinero, y es que, tal y como las cifras indican, los entes oficiales redujeron significativamente sus depósitos en el BESV. Así, el sector oficial, al mismo tiempo que hace gala de su ya conocida conducta de no transparencia al informarnos sobre cómo queda la sucursal venezolana en la actual coyuntura, se comporta como cualquier depositante que disminuye o retira sus depósitos del banco “por si acaso”.

Las consecuencias, por supuesto, saltan a la vista en el estado de resultados. Si le echamos una miradita observamos que mientras en el CTSB la utilidad neta aumentó 23,43%, en el BESV la utilidad neta disminuyó 81,06%. De hecho, una métrica importante como el retorno sobre patrimonio (ROE) pasó de 5,65% en diciembre/2013 a 1,43% en agosto/2014. Es decir, disminuyó a razón de medio punto porcentual por mes. A ese paso, y habiendo cerrado en 1,43% en agosto/2014, ya para final de año la rentabilidad reflejada por la métrica sería negativa.

A uno no le queda más que conjeturar que es el propio Estado el que está ahogando al BESV –quitándole el oxígeno, el efectivo– para así tener la excusa perfecta para intervenirlo posteriormente.

 

(1) http://runrun.es/oil_energy/141499/las-noticias-mas-importantes-del-mundo-petrolero-de-hoy-28-de-julio.html

(2) http://www.el-nacional.com/opinion/Toxi-Banco-Novo_0_460154181.html