• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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César Tinoco

Fase III

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Por allá por 1990, Rudinger Dornbusch (1942-2002) y Sebastian Edwards (1953-) publicaron un trabajo en el Journal of Development Economics. El mismo se tituló “Macroeconomic Populism” o Populismo macroeconómico (1).

De acuerdo con estos dos famosos economistas, se trata de un enfoque que enfatiza el crecimiento y la (re)distribución de los ingresos y desecha u omite los riesgos de inflación, déficit fiscal, restricciones externas y la reacción de los agentes económicos a políticas agresivas no relacionadas con el mercado.

Un aspecto del trabajo de Dornbusch y Edwards que les puede interesar a ustedes, amigos lectores, es que tal enfoque caracteriza la evolución de la economía populista en cuatro fases, a saber:

Fase I (Crecimiento rápido con inflación represada).

En la primera fase, los gobernantes populistas ven con satisfacción la materialización de sus deseos: se elevan la producción, los salarios reales y el empleo, y las políticas macroeconómicas tienen gran éxito. Los controles aseguran que la inflación no sea un problema, y las importaciones alivian la escasez. La disminución de los inventarios y la disponibilidad de importaciones (financiadas mediante la desacumulación de las reservas o la suspensión de los pagos externos) absorben la expansión de la demanda con escaso efecto en la inflación.

Fase II (Inflación, cuellos de botella e intentos de estabilización fallidos).

Se crean cuellos de botella en la economía debido en parte a una fuerte expansión de la demanda de bienes nacionales y en parte a una creciente falta de divisas. Mientras que la reducción de los inventarios fue un aspecto esencial de la primera fase, los bajos niveles de los inventarios y su reposición constituyen ahora una fuente de problemas. Se hacen necesarias las correcciones de los precios y la devaluación, el control de cambios o el proteccionismo. La inflación aumenta de manera significativa, pero los salarios se mantienen. El déficit presupuestario empeora enormemente como resultado de los subsidios generalizados a los bienes de consumo básico y las divisas.

Fase III (Aceleración de la inflación y caos).

La escasez generalizada, la aceleración extrema de la inflación y una obvia deficiencia de divisas conducen a la fuga de capitales y a la desmonetización de la economía. El déficit presupuestario se deteriora violentamente a causa de un importante descenso de la recaudación fiscal y el aumento de costos de los subsidios. El gobierno populista intenta estabilizar reduciendo los subsidios y efectuando una depreciación real. Los salarios reales bajan drásticamente y la política se torna inestable. Se evidencia que el gobierno se encuentra en situación desesperada.

Fase IV (La última)

La estabilización ortodoxa tiene lugar en el nuevo gobierno. Con frecuencia se aplicará un programa del FMI, y cuando todo haya terminado, el salario real habrá bajado hasta un nivel significativamente menor que el prevaleciente cuando se inició el episodio populista. Aunque se haya aplicado el programa del FMI, la disminución del poder adquisitivo del salario se mantiene por algún tiempo, ello en virtud de que la política y la economía del experimento populista deprimen muchísimo la inversión y promueven la fuga de capitales. El desmoronamiento del experimento populista es acompañado a menudo por grandes cambios políticos. De hecho, Dornbusch y Edwards incluso documentan algún caso en donde el desmantelamiento del experimento populista tiene lugar por vías distintas a la constitucional.

Han transcurrido 25 años de la publicación del trabajo de Dornbusch y Edwards, en los cuales nuevos episodios populistas han tenido vida.  Pienso que bien valdría la pena hacerle una entrevista a Sebastián Edwards (UCLA) sobre el caso Venezuela.

 

(1) http://isites.harvard.edu/fs/docs/icb.topic925740.files/Week%203/Dornbusch_Macroeconomic.pdf