• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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En 1975, Lee Jun Fan, mejor conocido como Bruce Lee, escribía en la página 206 de su libro Tao of Jeet Kune Do lo siguiente:

“La propensión a la acción es el síntoma de un desequilibrio interior. El balance supone estar más o menos en reposo. En el fondo, la acción no es más que un batir agitado y oscilante de nuestros brazos para recuperar el balance y mantenernos a flote. Y si es cierto, tal como Napoleón escribió a Carnot, que ‘el arte de gobernar es no dejar que los hombres se oxiden’, entonces gobernar es el arte del desequilibrio. La diferencia crucial entre un régimen totalitario y un orden social libre está, quizás, en los métodos de desequilibrio empleados para mantener a la gente activa y comprometida”.

La creación del Ejército francés se debió en gran parte a la capacidad organizativa de Lazare Carnot (1753-1823) y a su imposición de disciplina para hacer cumplir con lo así organizado. Con el fin de reclutar más tropas para la guerra, pues en ese entonces la participación era “voluntaria”, Carnot introdujo el servicio militar obligatorio. Así, el reclutamiento en masa aprobado por la Convención Nacional (1792-1795) fue capaz de aumentar el Ejército de Francia de 645.000 soldados a mediados de 1793,  a 1,5 millones de hombres en septiembre de 1794. El objetivo no era otro que evitar que los hombres se oxidaran por la inacción de los tiempos de paz.

Ahora bien, ese párrafo específico mencionado por Bruce Lee pertenece en realidad al segundo libro de Eric Hoffer, titulado The Passionate State of Mind (1955). En el primero, The True Believer, que vio la luz en 1951, apenas unos años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, ensaya una respuesta a los movimientos de masas de Hitler, Mussolini y Stalin, los totalitarismos de los años treinta. Hay que decirlo, 1951 también fue el año en que Hanna Arendt (1906-1975) publicó su obra The Origins of Totalitarianism, en la que analiza el nazismo y el estalinismo, además del antisionismo y el imperialismo. Más recientemente, Francisco Plaza en El silencio de la democracia (Libros El Nacional, 2011) argumenta que este régimen iniciado por Hugo Chávez  –y continuado por  Nicolás Maduro–  es un totalitarismo.

Volviendo a Hoffer, el movimiento de masas tiene su origen en un “verdadero creyente” caracterizado con el siguiente perfil psicológico: un individuo profundamente frustrado que se desprecia a sí mismo y a su existencia pasada, aquella que llevaba antes de consolidar su movimiento. Un movimiento de masas, por tanto, hace un llamado a aquellos que desean el cambio porque no están satisfechos con ellos mismos. La culpa de la situación originaria de frustración y autodesprecio no está dentro del individuo sino fuera de él y se le endosa a otros (Blame Avoidance Theory). En estos movimientos caben los desadaptados, los excluidos, los  resentidos y los “vivos ambiciosos”, entre otros.

Un movimiento de masas, entonces, ofrece a esta gente una nueva identidad, les enseña a odiar el presente (culpa de otros) y a ofrendar su vida por un mañana nuevo e inmaculado (superioridad moral) en el que desaparecerá todo problema y serán felices. El fanático sigue una especie de ley de proporcionalidad, pues mientras mayor es su frustración y su autodesprecio, mayor el entusiasmo y el fervor con que abraza la nueva causa.

Otra característica que asigna Hoffer a los movimientos de masas es que, en virtud de la ley de proporcionalidad, son intercambiables. El fanático, el extremista, puede serlo bien se trate de un nazismo, de un fascismo, de un comunismo, de un movimiento religioso o de un movimiento como ISIS. Es decir, toda “atmósfera de pasión” le proporciona oxígeno al movimiento y a sus desprovistos fanáticos.

Ya por esta época y a decir de la realidad que reflejan las encuestas, el chavismo no llegó a desarrollarse como un movimiento de masas. Aun así, la obra de Hoffer constituye un buen punto de partida para analizar no solamente el chavismo, sino también alguno de sus subproductos como los colectivos armados y los líderes que los mantienen vivos, fertilizándolos abierta y constantemente en sus programas de televisión.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com