• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Equilibrio indiferente

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El pasado 10/julio/2015, El Nacional publicó un artículo de mi autoría titulado “Éxito limitado”. Allí les comentaba que me había apoyado en la Encuesta Nacional Ómnibus de Datanálisis de junio/2015 para evidenciar que en el pasado reciente recogido por la mencionada encuesta, las tres estrategias del gobierno implementadas desde noviembre/2013 hasta marzo/2015, pronosticaban un éxito de poca monta desde la perspectiva de “levantarlo” en las encuestas.

Tales tres estrategias fueron el Dakazo (8 de noviembre de 2013), la criminalización de la oposición con las guarimbas (12 de febrero de 2014) y la fallida recolección de firmas tras el decreto de Obama (9 de marzo de 2015). Dichas tres estrategias representaron aumentos máximos dentro de la evaluación buena del presidente Nicolás Maduro de 5,6% por el Dakazo, de 1,3% por las guarimbas y de 3,7% por el decreto de Obama.

Han transcurrido cuatro meses desde ese artículo. ¿Qué ha sucedido hasta la fecha de hoy? Pues casi nada: la economía continúa empeorado y Nicolás Maduro se hunde más y más en todas las encuestas a excepción, por supuesto, de las de Hinterlaces.

Hay por allí algunos académicos que piensan que todo lo que está haciendo Maduro es a propósito y persigue un resultado claro y definido mediante un exquisito plan. Nada hay más alejado de la realidad: estos irresponsables ni siquiera actúan por ensayo y error, su motor conductual reciente es la irracionalidad y el desespero.

De hecho, la desesperación está instaladísima en el discurso epiléptico de Nicolás Maduro: cada vez más incoherente y espumoso. Por ejemplo, promueve un acuerdo de que respetará los resultados, lo firma él solito y unos días después dice que no entregará. Esta semana no más volvió a decir que si pierde las elecciones parlamentarias se lanzará a la calle con el pueblo. Si el pueblo vota mayoritariamente contra él, ¿con quiénes se lanzará a la calle? Un ejemplo del deterioro de su poder lo tenemos en su intento de enmendarle la plana a Diosdado Cabello, quien hizo pública la grabación ilegal de una conversación trivial entre dos ciudadanos del país: Maduro solicitó públicamente el enjuiciamiento de uno de ellos y ¿quien le cogió la seña amigos lectores?

Tal y como lo escribí en alguna otra oportunidad: todo apunta a que el oficialismo –y sus asesores del G2 cubano– están convencidos de que en su “juego” con la oposición para las venideras elecciones, se encuentra en una suerte de equilibrio de Nash. Ello en virtud de que ha adoptado lo que cree es su mejor estrategia (la única que conoce y la única que le había dado resultados hasta las pasadas elecciones de 2013) y de que juntos, oposición y oficialismo, conocen la estrategia del otro. En consecuencia, cree que no gana nada modificando su estrategia si la oposición mantiene la suya.

Sin embargo, para alcanzar un equilibrio de Nash los jugadores deben implementar su estrategia sin errores y el oficialismo comete un par de errores que lo alejan del equilibrio de Nash. Uno es que no se comporta racionalmente y el otro es que ya entró en el terreno en el que le resulta incapaz de materializar cualquier “estrategia” dentro de lo establecido en la regla de juego esencial: la Constitución vigente. Ahora mismo y para poder tener algún éxito efímero, está forzado a violar la Constitución.

No se trata pues de un equilibrio de Nash. Está en un equilibrio indiferente: si hace pierde y si no hace también pierde.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com