• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Entusiasmo

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El peregrino o El peregrino de Compostela es un relato de Paulo Coelho, publicado por vez primera en 1987.  La página 109 de la versión 2014 de Editorial Planeta, habla de “Ágape”, el amor que devora. Coelho afirma, en voz de uno de los personajes, que Ágape “es un sentimiento que todo lo invade, que llena todos los vacíos y hace que cualquier tentativa de agresión se torne polvo”. Esta definición y descripción, recuerda el final de un libro de Lin Yutang (Una hoja en la tormenta, 1941): El hombre no conoce mayor amor que este, que el hombre dé su vida por la de sus amigos.

Si el amor más grande es una de las dos formas en que se manifiesta Ágape, la otra es el entusiasmo que significa, otra vez en boca del personaje de Coelho, “trance, arrebato, comunicación con Dios”. Tal trance y arrebato consiste en una exaltación del ánimo producida por algo que atrae y cautiva. De hecho, para los griegos, entusiasmo significaba “en Theus”, es decir, tener a Dios adentro, estar en posesión divina.

El entusiasmo “religioso”, es decir, el fervor y la emoción intensa en la comunicación con Dios –el éxtasis–, no estuvo circunscrito únicamente a los griegos: hacia el siglo IV existió una secta cristiana siria llamada “los entusiastas” caracterizados por la oración y un estilo de vida ascético y contemplativo y hacia los siglos XVI y XVII varias sectas protestantes fueron también llamadas entusiastas. En lo posterior el término se convirtió en una especie de sinónimo de fanatismo y derivó en un uso peyorativo cuando se hacía referencia a los radicales en la religión o en la política. Más recientemente a tales radicales, tanto en política como en religión, se les denomina “fundamentalistas” o talibanes.

Modernamente la temática del entusiasmo está relacionada con la psicología y con el comportamiento. Dentro de esta perspectiva, el entusiasmo viene caracterizado por una emoción que motoriza el comportamiento y, junto con la motivación, permite el logro de elevados niveles de interés, concentración, energía positiva y pasión para continuar y terminar una tarea con éxito. Aquí cabe citar, por ejemplo, el trabajo de Mihaly Csikszentmihalyi, profesor de Psicología en la universidad de Clermont, California. Es uno de los psicólogos más citados hoy en día –junto a Daniel Gilbert y Martin Seligman– en diversos campos de la psicología y los negocios.

El trabajo de Csikszentmihalyi titulado “Flujo: la psicología de la experiencia óptima” (1990, Nueva York: Harper & Row), establece que “el flujo es un estado mental operativo en el cual una persona está completamente sumergida en la actividad que ejecuta. Su característica es un sentimiento de energía enfocada, de total inmersión e involucramiento con la tarea, y de triunfo en la realización de la actividad”.

Mas cerca, aquí mismito en nuestra convulsionada Venezuela, Pily Modroño ha desarrollado una propuesta fundamentada en que cada persona puede llegar a ser una mejor versión de sí mismo a través de la aplicación de ciertos valores sumergidos en el olvido. Según Modroño, ciertos eventos ocurren principalmente como consecuencia de las acciones y omisiones de los propios individuos. El accionar con entusiasmo en pensamiento, emoción y acción contribuyen a un mayor bienestar del individuo. A tal propuesta Modroño le ha puesto el nombre de “Gerencia del Entusiasmo”, ello porque es así: el entusiasmo, al igual que la motivación, caen dentro de la esfera (posibilidad) y locus de control del individuo y puede administrase, gerenciarse.

Aprendan a gerenciar su entusiasmo: busquen a Pily Modroño.

c.e.tinoco.g@gmail.com