• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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Dirección incompetente

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Colapso corporativo es el título de trabajo publicado por John Argenti en 1976. Allí recoge los resultados de su estudio cualitativo, en el cual determinó la existencia de un patrón de quiebra definido en las empresas.

Los expertos entrevistados por Argenti señalaron seis defectos estructurales de la dirección que son los iniciadores del patrón de quiebra: ejercicio autocrático del poder, falta de participación de la junta directiva, desequilibrio en la conformación de la alta dirección (por ejemplo, todos los directores militares), falta de previsión, astucia y prudencia en la dirección, deficiencia en la función financiera y combinación en una sola persona de varios cargos.

Quizá el defecto más importante de los mencionados, es el ejercicio autocrático del poder. Argenti lo describe así: “No permite discusión alguna, no quiere escuchar consejos y se rodea de colaboradores que siempre asentirán a lo que diga”. Los restantes cinco defectos de dirección tenderán a aumentar el peligro del ejercicio autocrático del poder.

Entonces, si la dirección de la empresa es incompetente, habrá dos cosas que se descuidarán: el sistema de información con el que se toman decisiones será deficiente y como consecuencia de esto, la empresa no responderá al cambio, urgido este la más de las veces por imperativos externos.

Adicionalmente, una dirección incompetente cometerá alguno de estos tres errores: seguirá una estrategia de crecimiento sin capital de trabajo suficiente; emprenderá un gran proyecto sin suficiente respaldo, condenado al fracaso; o bien, permitirá que aumente el endeudamiento hasta tal punto que incluso los riesgos normales de la actividad se convierten en una amenaza constante.

Luego de lo anterior, se manifestarán los siguientes síntomas: determinadas métricas empeorarán, pero tan pronto como esto sea advertido por la dirección, la misma comenzará a ocultar y/o maquillar las métricas, reduciendo así el valor predictivo de las mismas mientras el deterioro continúa. Así, la ocultación de cifras o el maquillaje de métricas siempre constituye un síntoma inequívoco de que la empresa se encuentra ya montada en el curso de quiebra y disfraza los resultados reales para engañar a los inversores mientras intenta resolver el problema de insolvencia.

Independientemente de problemas externos o internos que se presenten en el curso de vida de la empresa, debe quedar claro que la trayectoria de quiebra tiene su génesis, de manera invariable, en una dirección incompetente.

Tanta razón tiene Argenti que el Título II, del Libro Tercero titulado “De los atrasos y quiebras”, artículos 914 al 1.068 (155 artículos) de nuestro Código de Comercio vigente, establece que las tres especies de quiebra allí tipificadas a saber culpable, fortuita y fraudulenta, tienen como protagonista al propio comerciante dueño y/o administrador de la empresa.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com