• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

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César Tinoco

Culpa y humor

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La teoría de evitamiento de la culpa (Blame Avoidance Theory) exhibe un curioso bajo perfil en el campo de los estudios académicos: sus hallazgos consisten en un cuerpo más bien difuso de literatura que abarca disciplinas como la ciencia política, la psicología, la sociología y la economía política. Su desarrollo moderno desde la perspectiva de la ciencia política suele ubicarse en Estados Unidos por allá por 1986 con el trabajo de Kent Weaver (1986), quien argumentaba que los políticos electos mostraban más inclinación hacia el evitamiento de la culpa que hacia el reclamo de créditos por las políticas implementadas (1).

En tan diseminada literatura sobre la temática del evitamiento de la culpa es posible identificar tres estrategias a través de las cuales la misma tiene lugar: estrategias presentacionales, estrategias políticas y estrategias de agencia. Estas últimas, las estrategias de agencia, son la base sobre la que se han sustentado –y se sustentan– los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Tales estrategias de agencia están dirigidas hacia quien puede ser acusado como responsable de un daño percibido como evitable y se materializan a través de la arquitectura organizacional: se enfocan en organigramas y en quienes ocupan posiciones dentro de los mismos. Así, los estrategas de la agencia, en una tradición que se remonta hasta Maquiavelo (1469-1527) apuntan a delegar actividades que atraerán la culpa mientras retienen en sus propias manos aquellas con las cuales pueden reclamarse créditos.

Un ejemplo de este tipo de estrategia lo encontramos en arreglos institucionales tan complejos (Cadivi, Cencoex) que la culpa por la corrupción y la ineficiente asignación de divisas desaparece o se traslada a los solicitantes. Otro ejemplo de una estrategia de agencia consiste en la así denominada “reorganización defensiva” en donde se produce un cambio en la estructura organizacional que produjo el daño percibido (caso Rodríguez Torres). De este modo cuando la opinión pública (o los votantes) inicia la búsqueda de los culpables, los mismos ya han sido removidos.

 

Sin embargo, y en la actualidad, la evidencia empírica apunta a que una de las estrategias favoritas del gobierno para mantenerse en el poder se encuentra desde hace rato en la zona de los rendimientos decrecientes. Amén de la realidad y de su reflejo en las encuestas, la sabiduría popular combinada con el humor refleja también desde hace rato el fracaso de la estrategia de agencia del gobierno: les dejo algunos de los últimos titulares de El Chigüire Bipolar:

Gobierno anuncia el “nadazo”, porque, eh bueno, no queda nada. Maduro adelanta las Navidades del 2017. Pdvsa escribe en el mar “ecosocialismo” con manchas de petróleo. Jaua se suma al plan desarme y entrega a su niñera. Muere de alegría el único joven que recibió Cadivi estudiante. Por Gaceta Oficial, Maduro prohíbe el chikungunya. Hombre sano inicia cola en hospital por si se enferma. Muertes por chikungunya corresponden a enfrentamientos entre bandas de mosquitos. Colectivos exigen a Maduro cambiar el caballo del escudo por una moto.

 

(1) Weaver, R. K. (1986), “The Politics of Blame Avoidance”, Journal of Public Policy, 6 (4): 371-98.