• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

Al instante

Cuidado con Conacave y Fecafasv

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El pasado 21/mayo/2015, el Consejo Nacional de Cajas de Ahorro de Venezuela (Conacave) y la Federación Nacional de Cajas de Ahorro de Venezuela (Fecafasv), en forma conjunta, dirigieron una carta abierta al presidente Nicolás Maduro ante “la grave situación económica que afecta al país”.

Allí, en lugar de pedirle al presidente de la pequeña Venecia –destrozada por el crimen, la recesión, la inflación y la escasez– que tome medidas para revertir tal situación, le pedían permiso para el bachaqueo financiero, al solicitarle la creación de una “institución financiera especializada”, misma en la que piensan colocar los ahorros de los trabajadores, recursos los cuales esperan sean “recompensados” de manera efectiva.

Vale decir que los recursos, es decir, los fondos de los trabajadores ubicados en fideicomisos de prestaciones sociales y en fondos de cajas de ahorro alcanzaron para el mes de octubre/2015 la cifra de 180.753 millones de bolívares. Si tenemos en cuenta el salario mínimo vigente a partir del 1/noviembre/2015, de 9.648,18 bolívares, la cifra de 180.753 millones de bolívares equivale a 19 millones de salarios mínimos. Cifra nada despreciable.

¿Y cuál es la magnitud de una “recompensa” efectiva con alta inflación?

Para responder esa pregunta tengo que hacer referencia al marco económico en el que Conacave y Fecafasv hicieron la solicitud: dicho marco se resume en una inflación puntual anual de 120,2% para mayo/2015, la misma medida por el valor de la canasta básica familiar que lleva el Cenda, la cual pasó de 23.392,11 bolívares en mayo/2014 a 42.846,91 bolívares en mayo/2015.

De modo que el rendimiento que estarían solicitando estas dos organizaciones   para preservar el valor del patrimonio de los socios del ahorro popular –sin que la Superintendencia de Cajas de Ahorro (Sudeca) haya dicho ni pío– está por ese orden, como mínimo 120%.

Esta es la tercera vez que escribo sobre el tema. La primera fue el 12/mayo/2014 en un artículo titulado “Cuidado con el Fondo”, publicado en El Universal, mientras que la segunda fue el 1/agosto/2014 en un artículo titulado “Mutaciones”, publicado aquí mismo en El Nacional. Rescato para ustedes amigos lectores, los dos puntos básicos de ambos artículos.

1) Si el instrumento de inversión en el que se invertirá el ahorro popular vía “institución financiera especializada” es seguro y confiable, no será de alto rendimiento. Por el contrario, si es de alto rendimiento, entonces no será ni seguro ni confiable. Lo anterior lo aprendieron como lección aquellos que colocaron su dinero en el offshore del Stanford Bank y aquellas cajas de ahorros que desnaturalizaron su propósito invirtiendo –y perdiendo su patrimonio– en mutuos bajo la mirada complaciente de la Sudeca.

2) La solución para la protección integral de los ahorros de los trabajadores no está en la creación de una institución financiera especializada. Conacave y Fecafasv deberían seguir más de cerca la experiencia del Banco Nacional de la Vivienda y Hábitat (Banavih) cuya directriz sigue siendo “la suprema felicidad social”, según la Memoria 2012 del Ministerio del Poder Popular para la Vivienda y Hábitat a la Asamblea Nacional.

El Banavih, institución creada para un cometido social, en 2011 tenía 34% de su activo en disponibilidades que se erosionaban con la inflación, 23% de su activo estaba colocado en inversiones en títulos valores del propio Estado y tan solo 4,54% de su activo estaba colocado en cartera de créditos para la vivienda, incumpliendo así el objetivo para el cual fue creado. El Banavih nunca ha podido exhibir cifras que dejen ver la suprema felicidad así creada, por eso sus cifras son secretas.

Amigo trabajador: el que tu ahorro esté protegido no depende ni de Conacave ni de Fecafasv. Depende de que el agonizante gobierno de Nicolás Maduro comience a tener disciplina fiscal haciendo lo que tiene que hacer bien por un lado y por el otro, de que las cajas y fondos de ahorro se comporten de acuerdo con lo establecido en la ley como asociaciones cooperativas, y no como “buscadores de renta” con el silencio cómplice de la Sudeca.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com