• Caracas (Venezuela)

César Tinoco

Al instante

Creadores de pobreza

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Definitivamente son otros tiempos. Por allá por agosto/2012 el Banco Central de Venezuela (BCV) en su columna semanal “Al Día con el BCV” destacaba que la inversión social del Gobierno nunca había decaído ni siquiera en los años 2008 y 2009 cuando la economía venezolana fue impactada por la baja que sufrieron los precios del crudo a causa de la severa crisis financiera internacional. Ahora, luego de haber destruido nuestro signo monetario a punta de financiar al gobierno, el BCV no dice nada de nada: guarda silencio.

 Sin embargo, con alguna información que uno recoge por allí y algunos cálculos que uno hace por allá, puedo decir algo para ustedes amigos lectores. Para no hacerlo aburrido no hablaré en esta oportunidad de crimen, inflación, recesión y escasez, los cuatro logros más importantes de la administración Chávez-Maduro. Esta vez les hablaré de la inversión pública social.

Tomemos, por ejemplo, las cifras del ente oficial llamado Sistema Integrado de Indicadores Sociales de Venezuela (Sisov) que de acuerdo con su portal es definido como “un conjunto de información sistemática e integrada, para la conceptualización, operacionalización y medición, mediante un grupo de indicadores sociales, de la multiplicidad de aspectos que conforman la calidad de vida”.

Veamos pues nuestra calidad de vida en las cifras de la así denominada “inversión pública social” (IPS) como porcentaje del PIB y que consiste en la suma de la inversión efectuada por el gobierno central en siete sectores a saber: seguridad social, salud, educación, vivienda, desarrollo social y participación, cultura y comunicación social, y ciencia y tecnología.

Al respecto de tales cifras, vale la pena mencionar dos cosas: la primera es que finalizado septiembre/2015, las cifras del portal solo llegan hasta 2013, es decir, no están actualizadas. La segunda es que la IPS como porcentaje del PIB, comenzó a disminuir mucho antes de que estallara la “crisis del capitalismo” de 2008, la cual, por cierto, nos sorprendió “blindados”. La IPS alcanzó su valor máximo de 22,3% del PIB en 2006 y a partir de allí comenzó a disminuir. Las propias cifras del Sisov para 2013 –antes de la segunda caída de los precios del crudo– la ubican en 19,1% del PIB. Mis humildes cálculos la colocan por debajo de 15% del PIB para 2015. En otras palabras, hemos retrocedido en inversión pública social –y por tanto en calidad de vida–  a niveles del año 2000.

Mientras escribo estas líneas llega la noticia de que Nicolás, en una solitaria alocución, hizo un llamado desde Naciones Unidas a la “construcción de otro modelo económico, social y de relaciones de poder en el mundo, solidario y de inclusión, para acabar con la pobreza y la miseria, garantizar el derecho a la educación inclusiva, pública, gratuita y de calidad, a la salud, vivienda, ambiente, y avanzar en los objetivos y metas del milenio”.

Desde la perspectiva de la pobreza, el impacto de la inversión pública social es fácilmente evaluable. Para 1999, fecha de inicio de nuestra tragedia como venezolanos, la distribución socioeconómica del país, según Datanálisis, indicaba que 40,8% de las familias se ubicaban en el estrato E, mientras que  37,9% lo hacía en el estrato D. A principios de 2015, 44,2% de las familias se ubicaban en el estrato E, mientras que 36,3% lo hacía en el estrato D.

Observe el lector el impacto: hace 15 años 40,8 de cada 100 familias se ubicaban en el estrato más pobre y hoy lo hacen 44,2. Hoy, 15 años después, hay más familias pobres.

De modo que otro logro importante de la administración Chávez-Maduro, además del crimen, la inflación, la recesión y la escasez, es la creación de pobreza en su propio grupo clientelar.

 

c.e.tinoco.g@gmail.com