• Caracas (Venezuela)

César Pérez Vivas

Al instante

De los motores a los vértices

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Si algún ciudadano desprevenido, tiene dudas respecto a la falta de seriedad, capacidad y voluntad del gobierno militar-socialista, para superar la espantosa crisis que padecemos; no tiene sino que detenerse a observar el constante anuncio de programas, agendas, misiones, grandes misiones, estados mayores, comisiones, ministerios y viceministerios, con los cuales el señor Maduro nos ofrece cada semana “ganar la guerra económica”, y lograr una nueva “economía socialista”, productiva y eficiente.

El 17 de Febrero de 2016 el Presidente Maduro anunció “La Agenda Económica Bolivariana”, con el cual lograría un “nuevo modelo productivo”, y “la optimización del sistema de abastecimiento de alimentos, la fijación de precios con base a costos reales, y la aplicación de un esquema equilibrado en el precio de la gasolina”.

Expresó entonces el jefe de la cúpula roja, que dicha Agenda Bolivariana “contempla el desarrollo de 14 motores estratégicos para diversificar el aparato productivo, y enfrentar la coyuntura que vive el país, como consecuencia de la caída de los precios del petróleo y la guerra no convencional perpetrada por la derecha. Este esquema económico prevé la participación de empresas públicas y privadas a través del Consejo Nacional de Economía, para impulsar 36 cadenas productivas, 50 rubros priorizados y 14 motores que incluyen los renglones: hidrocarburos, petroquímica, agroalimentario, minería, telecomunicaciones e informática, construcción, industria, industria militar, turismo, forestal, comunal y social, banca y finanzas, y exportaciones y nuevas fuentes de divisas.”

Los 14 motores anunciados con bombos y platillos jamás arrancaron, se anunciaron reuniones, se realizaron actos proselitistas para expresar que se ponían en marcha los mismos. Pero lo cierto es que no se apreció ningún cambio en la dinámica económica existente al comienzo del año.

Luego de seis meses de vigencia de la cacareada “Agenda Económica Bolivariana”, el país está más empobrecido. Los salarios y en general los ingresos de los venezolanos han sido devorados por una inflación, que a juicio de los organismos económicos internacionales ya supera el 700%. La escasez ha crecido a niveles desesperantes. El desempleo es un fantasma cada día más envolvente.

La cúpula política y militar comunista ofrece un discurso evadiendo su responsabilidad frente a tamaña crisis, y sigue imputándole la responsabilidad de la misma, a la supuesta guerra económica; con lo cual evidencian de manera categórica la profunda ineptitud para derrotar ese “fantasma”, que ellos mismos se han inventado.

Lo cierto, es que han admitido el fracaso de la Agenda Económica Bolivariana, y de los 14 motores que la impulsarían. Esta admisión de derrota, como todos los actos de este sector político de nuestra sociedad, no se hace de manera clara y directa. El castro chavismo carece de la humildad y entereza para admitir cara al país, que su modelo y sus políticas son un desastre, cuyo fracaso les obliga a rectificar.

Solo se atreven a cambiarle el nombre, y a continuar con las mismas ideas, y las mismas políticas concretas, generadoras de la catástrofe en la que nos encontramos.

Al aceptar el fracaso de dicha Agenda Económica Bolivariana, anuncian ahora la Gran Misión Abastecimiento Soberano.

En efecto, el Sr. Maduro, se presenta ante el país, en medio de una sesión de su Consejo de Ministros, el pasado lunes 11 de Julio de 2016, en la noche, y presenta su nueva “receta” para salir de la crisis. Se trata de la citada “Gran Misión Abastecimiento Soberano y Seguro”. Al igual que la agenda, la gran misión está destinada a enfrentar “la guerra económica”.

Solo que ahora ya no se fundamentará en los “motores”, ahora Maduro anuncia “siete vértices”.

Seis meses para descartar una agenda e impulsar ahora una “Gran Misión”. De los motores fundidos, a los vértices planchados de un ángulo inexistente. No puede haber vértice, si no hay ángulo. Y no hay, ni habrá ángulo, porque el modelo fracasado no permite llegar siquiera a pensar en la posibilidad de formarlo.

Esta improvisación, este cambio de agendas, demuestra la falta de rumbo en el que se encuentra Maduro y su entorno. Es un gobierno sin ideas, sin talento humano para impulsar políticas eficientes. Lo grave de tal situación es el profundo daño que se le hace a un pueblo, a una nación.

Ni la agenda bolivariana, ni la gran misión de abastecimiento seguro. Ni los motores, ni los vértices podrán detener la caída vertical de la economía, y con ella la salida de Maduro.

Lo importante ahora, es poder forjar el consenso nacional, para definir e impulsar sin improvisaciones, ni piraterías el programa político y económico de reconstrucción nacional. Ahí está el desafío de quienes luchamos por una Venezuela moderna, justa y democrática.