• Caracas (Venezuela)

César Pérez Vivas

Al instante

César Pérez Vivas

El golpe del tucano

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El desgastado libreto cubano de manejo de la opinión, aplicado hasta la saciedad por la cúpula roja, nos ha ofrecido en la semana anterior otro episodio de su peculiar forma de pretender confundir y distraer a los ciudadanos.

De nuevo, los jerarcas de la revolución salen a los medios oficiales para anunciar otro intento de golpe de Estado, otro magnicidio, esta vez,  montado según su versión, en un avión Tucano venido del exterior.

La crónica presentada, poco verosímil, como la mayoría de las historietas que nos han ofrecido en estos años del autoritarismo bolivariano, se ofrece precisamente en el momento en el que el señor Maduro reconocía oficialmente la más brutal y devastadora devaluación en la historia de nuestro signo monetario. En efecto, en fecha 12 de febrero de 2015, comenzó a operar el mal llamado “Sistema Marginal de Divisas” (Simadi). El mismo legitimó el conocido dólar negro, que el propio Maduro había prometido “pulverizar”.

Los hechos demuestran que lo que viene pulverizándose no solo es el “bolívar fuerte”, sino la misma base de apoyo popular que el populismo chavista había construido con la derrochada bonanza petrolera.

El dólar voló más alto, y todos lo hemos visto en el firmamento, que el Tucán que Maduro y Cabello dijeron venía a bombardear la sede del gobierno.

El verdadero golpe a la estabilidad política, económica y social lo está desarrollando la absurda y demencial política de manejo de la economía que los bolivarianos vienen aplicándole a nuestra sociedad.

Todo parece indicar que la creatividad de los laboratorios de manejo de opinión pública del régimen, han agotado su talento y su capacidad de innovar. En el momento en que deben enfrentar “golpes” como el del Simadi, su inteligencia ya desvanecida solo les da para montar una nueva versión del “magnicidio” o del “golpe de Estado”.

Todos los sectores de la alternativa democrática, articulados en la MUD, hemos señalado hasta la saciedad nuestro interés en promover el cambio de este nefasto régimen, a través de un mecanismo constitucional, electoral y pacífico, vale decir democrático.

Yo agregaría un elemento adicional, es necesario un total agotamiento de la capacidad de maniobra, tanto en el plano político, mediático y económico, del modelo actual, para así impulsar la reconstrucción nacional a partir de los escombros institucionales, culturales, económicos y políticos dejados. Solo así perderán todo vigor los restos del socialismo del siglo XXI, y de la gigantesca campaña de mentiras que se ha lanzado en la psiquis colectiva para hacerle creer a nuestro pueblo que es posible vivir sin trabajar y que se pueden gastar sin control alguno los recursos financieros del Estado.

Puede resultar muy cruda esta aseveración, pero aquí no pueden quedar dudas en el futuro sobre lo nefasto del populismo, del estatismo, del militarismo, del centralismo y del hiperpartidismo que ha implantado el castro-chavismo.

Todavía hay sectores, por fortuna ya minoritarios, que creen la versión de la guerra económica, o que consideran que el modelo es bueno, solo que Maduro no ha sido capaz de gobernarlo, o estiman que con Chávez esta debacle no se hubiese presentado.

La prisa en política es en muchos casos mala compañía. El tiempo es un elemento que permite decantar los hechos y descubrir nítidamente a muchos personajes. Ese inexorable recurso, el tiempo, está dejando desnudos a todos los infames personajes de la revolución  bolivariana.

Cada día se les agota no solo el tiempo, sino la creatividad para mentir y manipular, los recursos para derrochar, comprar lealtades y saquear, y, sobre todo, la paciencia del pueblo para acompañarlos en su letal camino al poder eterno y absoluto.

“El golpe del tucano” se ha reflejado claramente en ese instrumento que vuela cada vez más alto, llamado el dólar, que refleja cuán deteriorada está la economía, y que solo es el reflejo de cuán deteriorada está la política.

Frente a este desastre es menester reivindicar la política. Solo con política lograremos el cambio, y con buena política recuperaremos el país y su economía.