• Caracas (Venezuela)

César Pérez Vivas

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El golpe de Estado en marcha

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Los voceros fundamentales del régimen insisten a cada momento, sobre la presencia de un golpe de estado en marcha. Se anuncian movimientos y personajes, algunos de ellos, hasta hace poco,  altos funcionarios del gobierno y de la cúpula militar revolucionaria.

El diputado Diosdado Cabello habló del golpe de estado, y señaló a un general y ex ministro de estarlo fraguando. Este primero de Mayo, en acto político con motivo del día internacional del trabajador, Maduro también señalo el peligro de un golpe de estado.

El Presidente, lo expresó con las siguientes palabras: “Si la oligarquía hiciera algo contra mí y lograra tomar este Palacio, les ordenó declararse en rebelión y declarar una huelga indefinida”.

Por lo visto,  en la cúpula roja ronda la idea de que es posible un golpe de Estado. Este tema no es nuevo en la retórica oficial. Desde los tiempos del difunto Comandante Chávez, los voceros de la “revolución bolivariana”, anuncian constantemente golpes de estado, magnicidios, atentados y otras formas de violencia política.

Todo ese discurso se pronuncia sin mirarse un segundo ante el espejo, y ver su propio rostro. Se olvidan exprofeso, de su historia de violencia y tentativas de toma del poder por la vía de las armas. No podemos dejar de recordar que esta secta político militar,  surge a la vida pública por un sangriento intento de golpe de estado el 4 de Febrero de 1992; repetido con igual saña mortal,  el 27 de Noviembre del mismo año. Tampoco podemos olvidar la burda manipulación de la masacre de Puente Llaguno lanzada contra el pueblo de Caracas, que pacíficamente manifestaba, en la jornada del 11 de Abril de 2002. De modo que si de golpes de estado y violencia se va a hablar, saltará a primer plano, la hoja de vida de los personajes que hoy desgobiernan la República.

Quienes hoy dicen preocuparse por un eventual golpe de estado, tienen ya cuatro meses perpetrando un golpe de estado contar el Parlamento Venezolano, elegido en medio de un vulgar ventajismo, el pasado 6 de Diciembre de 2015.

El golpe de Estado en marcha contra la Asamblea Nacional se ha venido ejecutando desde el Palacio de Miraflores, utilizando como principal centro de ataque al Tribunal Supremo de Justicia.

El régimen ha desconocido la decisión de los ciudadanos, expresada en las urnas, y de una forma descarada, recurriendo a argumentos pueriles e insustanciales, ha venido violentando uno a uno los actos del poder legislativo nacional.

Tal comportamiento comenzó con el desafuero a los diputados del Estado Amazonas. Estos representantes siguen suspendidos de sus funciones, a pesar de que el Consejo Nacional Electoral,  en su informe ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, sostiene que su elección estuvo ajustada a derecho y es legítima y legal. No obstante no se decide, incurriendo una delictuosa denegación de justicia.

Este si es el golpe de Estado que el pueblo de Venezuela, y la comunidad internacional debe valorar y repudiar.

Impedir que la Asamblea Nacional legisle, controle y represente a los ciudadanos, constituye un desconocimiento de la democracia de alta dimensión.

Las sentencias de la Sala Constitucional anulando leyes de la importancia de la Ley de Amnistía y del Banco Central de Venezuela, como la que le elimina de hecho a la Asamblea la potestad de no autorizar un decreto de estado de excepción, pasaran a la historia nacional e internacional del Derecho Constitucional, como la forma más indigna de justificar una dictadura;  y como el mejor testimonio de la negación de lo que debe ser un tribunal constitucional.

Cuando el Presidente Maduro desacata una moción de censura contra uno de sus ministros, y no procede a destituirlo de inmediato, está cometiendo una flagrante violación a la Constitución, además de incurrir en un delito, que lo descalifica moral y políticamente para exigirle a cualquier persona,  respeto a su propia investidura presidencial.

De modo que el golpe en marcha es el de Maduro, y su entorno,  contra el poder más legítimo de todos los constituidos. Contra la Asamblea Nacional.

Si algo desearía Maduro a esta hora es que se presentará una tentativa violenta para sacarlo del poder. Eso le permitiría justificar la represión que vivimos, pero sobre todo le daría la oportunidad de presentarse como víctima, cuando en la cruda realidad es el jefe de un grupo de personajes responsables de la destrucción ética, económica, social y política de nuestra Venezuela.

Los demócratas venezolanos no queremos, no podemos, no deseamos, ni tampoco nos interesa la salida de Maduro y su entorno por una vía violenta, ajena a la Constitución. Eso sería justificarlo históricamente. Él debe salir con los votos del pueblo, para que toda la retórica populista y desechable que han armado,  vaya directa al basurero de la historia.

El golpe en marcha de Maduro contra nuestra democracia también se pode de manifiesto,  cuando hace todo tipo de maromas para impedir la convocatoria al referéndum revocatorio.

Nuestra lucha seguirá contra todo tipo de golpe de estado, y por la destitución, con los votos, del actual régimen autoritario de nuestro país.