• Caracas (Venezuela)

César Pérez Vivas

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¿Gochos o tachirenses?

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Con ocasión de la recientemente finalizada Feria Internacional de San Sebastián, la Alcaldía del Municipio San Cristóbal, acuñó como slogan la expresión: “Orgullosamente gochos”.

De inmediato, imbuido por la dialéctica de la confrontación que caracteriza al militarismo gobernante, el capitán José Vielma, gobernador del estado Táchira, montó no solo una feria paralela a la que tradicional y legalmente corresponde al municipio, sino otro slogan, con la expresión: “Soy tachirense”.

Para nada apreciamos un espíritu de cooperación entre los dos niveles del poder público, tal y como lo ordena la Constitución, sino que por el contrario, el agente del poder nacional en tierras tachirenses buscó avasallar al municipio, desconocer sus competencias; y confrontar el valor de identidad regional, puesto de manifiesto con la expresión, ya modificada y reivindicada con el transcurrir del tiempo, del ser gocho.

El asunto no se limitó a politizar y a obstruir eventos de larga tradición en las ferias de San Cristóbal, sino que se llegó al extremo, para mostrar las diferencias, de insultar de manera clara y directa a un importante y mayoritario segmento de nuestro pueblo que asumió como propio el concepto de “orgullosamente gocho”.

En efecto, las redes sociales, se encargaron de difundir masivamente la alocución en la que el ciudadano gobernador, erigido en  catedrático de gramática especulativa, prosodia, y  sintaxis,  insultó hasta más no poder a quienes nos sentimos identificados con dicho vocablo. No se ahorró el señor Vielma ninguno de los significados que en el pasado se identificaban con el mismo. Por el contrario, agregó nuevos elementos descalificativos a la comprensión que se había tenido de la citada voz en el pasado.

Asumir hoy, como valedero, de manera inflexible, el significado que se le daban hace un siglo a la palabra gocho pone de manifiesto una grave carencia cultural de quien la presenta. Pone en evidencia un perverso anclaje en el pasado. Retroceder a la identificación de dicho término, con los adjetivos que se le asignaban en los inicios del siglo XX, constituye una pretensión de obviar la historia, y sobre todo en el caso que nos ocupa, busca desconocer el inmenso aporte que los tachirenses hemos ofrecido a la construcción y engrandecimiento de la patria venezolana.

Pero sobre todo, pone de manifiesto una ignorancia respecto de la mutación de la lengua. Los estudiosos de la lingüística han investigado y demostrado cómo el idioma no es una entidad inmóvil, por el contrario, han sostenido que la lengua es un activo que cambia constantemente.

Bien lo señala con meridiana claridad el escritor, novelista e intelectual nicaragüense Sergio Ramírez, cuando señala: “Soy un escritor de una lengua vasta, cambiante y múltiple, sin fronteras ni compartimientos, que en lugar de recogerse sobre sí misma se expande cada día, haciéndose más rica en la medida que camina territorios, emigra, muta, se viste y se desviste, se mezcla, gana lo que puede a otros idiomas, se aposenta, se queda, reemprende viaje y sigue andando, lengua caminante, revoltosa y entrometida,sorpresiva, maleable”. (1)

Los anteriores conceptos nos evidencian la existencia de  muchos términos, que tienen un significado en un área geográfica, y otro muy distinto,  en otra latitud. También ocurre que hay expresiones con un significado en una época, y otra muy distinta en otro tiempo o momento. Todo,por esa maravillosa capacidad del idioma de amoldarse a cada circunstancia que el hombre debe vivir, y con él, comunicar sentimientos, ideas, valores o situaciones específicas.

De modo que el sentido del mensaje de Vielma sobre la palabra “gocho”, no fue precisamente la de reivindicar el gentilicio de los hombres y mujeres de esta región de nuestra patria. Fue precisamente todo lo contrario. El espíritu fue el de ofender a quienes no comparten su postura política, ahondar en la polarización política, afianzar la división de un pueblo, esta vez apelando a sentimientos atávicos, con los cuales pretender algún rédito.

No fue esa una palabra pronunciada con el deseo de edificar el valor y la estima de un pueblo. Fue una palabra agresiva, disparada para herir el sentimiento de quienes no participan de su miope perspectiva de la realidad que vivimos.

Bien lo decía el filósofo español, José Ortega y Gasset, que “todo vocablo es ocasional”, y acto seguido el pensador ibérico señala: “El lenguaje es por esencia diálogo, y todas las otras formas  del hablar depotencian su eficacia”.(2)

El capitán Vielma no solo que le restó eficacia a la palabra pronunciada, sino que al no comprender la temporalidad de los vocablos, mancilló la dignidad del ser tachirense, y desperdició una oportunidad para el diálogo.

Somos gochos, tachirenses, venezolanos y a mucha honra. No va a ser este funesto personaje de la cúpula roja, el que va a venir a dividir a un pueblo que cada día, más allá de este tipo de maniobras, lucha por su dignidad.

1.- Ramírez, Sergio. Discurso en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española. Ciudad de Panamá. 20/10/2013.

2.-Ortega y Gaset, José.  “La rebelión de las Masas”. Editorial Revista de Occidente. Madrid.1972. Página 21.