• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

Al instante

Cuando las palabras sobran

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Ayer comentamos una fotografía un tanto extraña e insólita. Una fotografía que, seguramente, no se puede dar en otro país del mundo, solo en Venezuela. En la foto aparece la Ministra para los Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, sentada en una cama, abrazando a un peligroso delincuente. La foto tiene su tiempo, pero ayer la comentamos porque el delincuente en cuestión, Teófilo Rodríguez Casorla, alias “El Conejo”, resultó abaleado en la madrugada del pasado domingo cuando salía de una discoteca en Margarita. El ex pran de la cárcel de la isla gozaba de libertad provisional.

El comentario de hoy ya no es una foto sino un video. Resulta que ayer la muerte del delincuente fue de alguna manera “honrada” por sus antiguos camaradas de prisión. El video fue grabado en la cárcel de Margarita, y su visión produce escalofríos, estupor e indignación.

Allí se ve a una treintena de individuos, armados hasta los dientes, que con mucho orgullo disparan al aire bajo el sol margariteño. Las armas son largas, militares, evidentemente de guerra. Los presos vacían sus cacerinas sin pausa en este tributo posmorten a la memoria del pran asesinado.

Pero de la indignación surgen preguntas inevitables: ¿Cómo en que en una cárcel los presos tienen armas de esta envergadura? ¿Cómo es que impunemente las exhiben?

Es evidente que estos videos (son varios, solo he comentado uno) fueron grabados por los propios presos. Es decir, tienen celulares, cámaras de video; tienen de todo además de armas.

El video en particular que he comentado fue colocado en la cuenta Twitter (@hcapriles) del Gobernador del Estado Miranda, Henrique Capriles Radonsky, quien además escribió: “Y usted como Min de Defensa @vladimirpadrino q dice respecto a esto? Le parece bien? Son armas de la FANB!”

Tiene razón el gobernador al increpar así al ministro.

Pero la cosa va más allá. Nosotros parece que vivimos, desde hace ya unos cuantos años, en mundos paralelos. Hay un mundo que debiera ser el institucional, definido por la Constitución; el mundo de la República. Y otro mundo paralelo que se mueve en otra galaxia. Una galaxia irresponsable y delictiva, una galaxia donde reina la impunidad.

Hemos visto cómo el pueblo se ha manifiestado, democráticamente, en diversos procesos electorales desde las instancias republicanas constitucionales. Y también hemos visto cómo el gobierno, desde la otra galaxia, ha ignorado esos dictámenes.

Recordemos, por ejemplo, que Aristóbulo Istúriz aspiraba a la Alcaldía Metropolitana de Caracas, pero recibió una felpa electoral por cuenta de su contrincante, Antonio Ledezma. ¿Qué hizo entonces el gobierno central presidido por Hugo Chávez? Desconocer de inmediato a Ledezma para imponer un gobierno paralelo en el Distrito Federal, que recayó primero en Jacqueline Farías, llevándose una gruesa tajada presupuestaria. El mismo desconocimiento electoral se ha dado en gobernaciones y otras alcaldías, y ahora amenazan con algo parecido a la nueva Asamblea Nacional.

¿A dónde nos conduce esta arbitrariedad, este desconocimiento de la voluntad del elector? A una patada contra la Constitución, a un desmoronamiento de la institucionalidad que, a lo largo de todos estos años, el régimen ha vuelto añicos. Eso es lo que explica, por ejemplo, que este sea el único país del mundo donde los presos gobiernan; donde los delincuentes, armados hasta los dientes, son el poder.

Esa cárcel de Margarita, gracias a los “buenos oficios” de este individuo, “El Conejo”, es un spa –como podría definirlo Cabello-, con piscina y demás. Pero llama inmensamente la atención un muro donde está pintado, en grande y a todo color, el delincuente en cuestión. Y por si fuera poco, más insólito aún es que a su lado, pintado también muy grande pero en blanco y negro, como si estuviese velando y protegiendo a El Conejo, está Hugo Chávez.