• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

Al instante

Los muertos de todos los días

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La noticia de ayer es una noticia terrible, lamentable. Han asesinado en su casa al diputado Robert Serra y a su pareja. Según las primeras informaciones, ella fue apuñaleada y él, abaleado. El cadáver de ella yacía en la planta baja, el de él, en la planta alta.

De inmediato se apersonaron en su residencia autoridades del gobierno, empezando por el ministro de Interior, Justicia y Paz, el general Miguel Rodríguez Torres. Declaró –así se le cita en Últimas Noticias–: “Pido a los venezolanos tener calma en esta difícil hora”. Nos llamó la atención leer esto porque la hora difícil es para todos los venezolanos, todos los días. Pero luego, ampliando la información, entiendo que él pidió calma para los militantes del PSUV que se apersonaron ayer frente de la residencia de Serra.

¿Cómo interpretan sus compañeros de partido y de causa el asesinato? Hay algunas reacciones que llaman la atención.

Delcy Rodríguez: “Desde el alma del pueblo noble de Bolívar y Chávez acompañamos a sus familiares, amigos, compañeros de lucha, joven soldado de la patria. Honor y gloria”. Ernesto Villegas: “Honor y gloria al camarada Robert Serra, cobardemente asesinado junto a joven venezolana. Rabia y tristeza en dolor mayor. Paz con justicia”, María Gabriela Chávez: “No podrán con nosotros, descansa en paz Robert, nosotros seguiremos luchando como nuestro Gigante, como tú hasta nuestro último suspiro”. Jorge Arreaza: “Robert, hermano, seguiremos contigo sembrando vida y esperanza. Robert, camarada, en nuestras manos llevamos tu llamarada”. Andrés Eloy Méndez: “Robert Serra, hermano de camino y lucha, estando en pleno combate con la guerra económica te arrebatan la vida. Qué indignación. Honro tu ejemplo”.  Mari Pili Hernández: “El fascismo no busca matar a un chavista, lo que en realidad quieren es matar la PAZ que Nicolás Maduro ha promovido desde que es presidente”.

¡Mari Pili, por favor! A Robert Serra lo asesinó el fascismo, según Mari Pili Hernández.

Pero dejemos de lado esta cursi y panfletaria retórica ideological. La muerte de Serra es lamentable porque es una más, una más entre tantas muertes que nos deja la violencia diariamente.

Ayer en el 2001, en primera página, está la foto de Serra, pero también: “Cuatro muertos por tiroteo en Guatire”. En el Correo del Caroní, en Ciudad Guayana: “Atracos nocturnos siembran terror en las clínicas de Guayana”. En La Voz, Guarenas: “Combatir inseguridad pidieron en Higuerote”. En La Región, Los Teques: “Capturan a sargento tras robar camión en el kilómetro 50 de la ARC”. En El Impulso, Barquisimeto: “63 homicidios en septiembre”. El Nacional, en Caracas: “En septiembre hubo 425 muertes violentas. Es el tercer mes del año con más decesos a causa del auge delictivo en la capital”.

Por ello es lamentable la muerte del diputado, porque forma parte de estas muertes de la violencia, de esa paz que no tenemos los venezolanos.

Hay una macabra casualidad en el hecho de que Robert Serra haya sido asesinado justo el día en que Mónica Spear cumpliría años. Mónica estaría cumpliendo el miércoles 30 años. Y Mónica fue también víctima de esta espantosa violencia. Solamente recordamos, con mucho pesar, las palabras del diputado Serra en la Asamblea Nacional a propósito de la muerte de Mónica: “¿Quién la manda a andar por carretera de noche?”.

Lo terrible es que al diputado le han asesinado en su casa, no en una carretera.