• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

Al instante

El ministro aclara, y oscurece

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El dólar el viernes llegó a 100 bolívares; se entiende, el negro, el paralelo, el que determina el auténtico precio del dólar porque es al que usted tiene que apelar en definitiva. Lo cierto es que, como bien apuntaba el economista García Banchs en un tweet el fin de semana, Ramírez, con la prepotencia con que suelen hablar los funcionarios de este régimen, dijo que iban a pulverizar al dólar paralelo, pero lo único que pulverizaron fue nuestro modesto y sencillo bolívar.

En estos tiempos, cuando el bolívar ya no vale nada, resulta que el señor Nicolás Maduro se gasta cerca de 10 millones de dólares en un viajecito a Nueva York. Y digo cerca de 10 millones porque, según las cifras del diputado Carlos Berrizbeitia, Maduro y su comitiva se rasparon 2.500.000 dólares en Nueva York. Sin embargo, la cantidad debe ser superior. Cuando el diputado hace su cálculo se refiere a lo que gastaron en estadía y hoteles. Pero a ello hay que agregarles los 5 millones de dólares que, como una bofetada a los venezolanos que no tienen acetaminofén en tiempos de chikungunya, el señor Maduro le dio al África para combatir el ébola. Además, agréguele usted las páginas del domingo, completas y a todo color, en The New York Times y en The Washington Post, las páginas más caras de la prensa mundial.

¿Y para qué estas páginas? Para darse una suerte de autobombo completamente inútil. El presidente Maduro habló ante una sala vacía. La Asamblea General le dio la espalda, a nadie le interesó lo que dijo. Quizá por ello publica en un apretado resumen su discurso con su foto a todo color: “We must build a new UN for pace”. Bla, bla, bla… En fin.

¿De dónde salen estos dólares? Se preguntan en El Nuevo País, ¿será que esos dólares sí los aprueba el Cencoex? Definitivamente, hay venezolanos de venezolanos. Unos son, por lo visto, más venezolanos que otros.

Ahora, mientras el señor Maduro estaba de viaje, acá en el país los venezolanos seguían tratando de vivir. Y a propósito de ese empeño el ministro de Interior Justicia y Paz, general Rodríguez Torres, dice: Ha mejorado la percepción de inseguridad porque hay menos secuestros y el Plan Patria Segura es todo un éxito. Pero lo más importante es lo que se destaca como gran titular en primera página del diario Vea: “Rodríguez Torres: Yo jamás seré un traidor”.

¿Qué es eso? ¿Por qué el señor Rodríguez Torres tiene que aclararlo públicamente?

Leo en páginas interiores:

“Entre las pocas virtudes que yo pueda tener están la lealtad y el compromiso, yo jamás sería un traidor. Estoy trabajando porque el presidente Nicolás Maduro me lo pidió y él sabe que cuenta conmigo para todo y más allá de eso soy respetuoso del legado del comandante Chávez”.

¿Por qué tiene que aclarar públicamente en un canal de televisión, en el programa de Rangel, que él es leal a Maduro, que él no es un traidor a Maduro? ¿Quién sospecha lo contrario?

Qué raro cuando se tiene que aclarar lo que debería tenerse por obvio, ¿verdad?