• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

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Las lecciones del 6-D

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Amanece un día distinto. Será porque no hay clases, será porque hay feriado bancario, será porque el país se trasnochó. En todo caso, las calles bien tempranito estaban desiertas. No había ninguna turbulencia, no salió ningún “pueblo” a reclamar nada, el país amaneció en paz, muy en paz; me atrevo a decir que satisfecho, tranquilo y feliz.

El 6 de diciembre de 2015 pasará a la historia porque es la fecha en la que se la ha propinado la primera derrota contundente a esta pesadilla que hemos vivido los venezolanos llamada revolución bolivariana.

El pueblo salió a votar de manera masiva, tranquilo y en paz. Pero pasó el día a ciegas. Fue vergonzosa la cobertura que le dio la mayoría de los medios radioeléctricos a los importantes acontecimientos de ayer. Venevisión, por ejemplo, dio asco en sus transmisiones: un silencio total para lo que no fueran voces del oficialismo.

Pero los venezolanos se las arreglaron buscando en Internet, en las redes sociales; y es de destacar la magnífica iniciativa de la sala de prensa de la Unidad, medios que permitieron llevar alguna información al pueblo, al país ansioso por saber lo que estaba ocurriendo.

Con el paso de las horas todo cambió. A las 3:43 pm ya el vicepresidente Arreaza se había delatado con un tuit que borró casi de inmediato: “Allende gobernó con mayoría opositora en el parlamento”. Era la primera confesión.

Después vinieron las medidas absurdas e ilegales, el desespero. La rectora Sandra Oblitas prorrogando inútilmente el cierre de las mesas porque ya todo estaba cantado.

Ocurrió entonces una intervención del general Padrino López. Flanqueado por el Alto Mando, destacó que el país había votado en paz, que el Plan República había hecho su trabajo y que ahora solo nos quedaba esperar por la señora Lucena. Fue un exhorto nada velado para que el CNE cumpliera, ya sin más dilaciones, con su responsabilidad.

Pasaban las horas y horas y eso que llaman el carómetro ya revelaba demasiado. Por fin, pasada la medianoche, se dijeron los primeros resultados en los que la MUD duplicaba la votación del PSUV. Se estima que la MUD puede llegar hasta 113 diputados, lo cual sería una mayoría calificada impresionante.

Ante esto, ¿cómo reaccionó el presidente de la República? Da pena comentarlo, pero el presidente no estuvo a la altura de la lección cívica y democrática que dio el país. No puede decir Maduro que ganó la guerra económica o que ganó la contrarrevolución. Señor Maduro, por una vez en su vida ponga los pies en la tierra y asuma la realidad: ganó el pueblo, ganó la democracia.

Lo comentamos varias veces antes de la fecha electoral: usted, torpemente, convirtió esta elección en un plebiscito. Usted es el gran derrotado. Usted, Maduro, y todo lo que representa este proyecto. Así como gran derrotado es también Diosdado Cabello, el ya virtual ex presidente de la Asamblea Nacional.

Saliendo Cabello de la Asamblea vendrá otra radicalmente distinta. Una asamblea civil, nada cuartelaria. Una asamblea para debatir, para ponerle límites y controles a la desmesura del Poder Ejecutivo. Definitivamente vendrá una Venezuela distinta.

¿Qué lecciones nos quedan del día de ayer?

1.- Que nada sustituye al voto como verdadero instrumento de nosotros los ciudadanos civiles que somos mayoría. Nada por encima del voto, ni siquiera con las marramucias del CNE.

2.- Que intimidar, amenazar, no le cabe a un gobernante. El presidente y sus seguidores más cercanos no hicieron sino amenazar al venezolano, tratando de amedrentarlo e intimidarlo. A un pueblo no se le amenaza, porque un pueblo siempre sabe dar la cara. Esa es la verdadera victoria, esa es la verdadera lección.

Y 3: Democracia, democracia, democracia, solo así podremos poner orden de nuevo en el país.

Queridos venezolanos, comparto inmensamente esta mañana liviana y feliz. Que Dios nos bendiga a todos.