• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

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Un domingo de paz

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Ayer domingo fue un día tranquilo, un día en paz. Los venezolanos nos merecemos un día así. Un día donde pongamos las angustias en neutro apartándonos de la vorágine cotidiana. Tan sosegado fue  el día que, en un acto público en Anzoátegui, Aristóbulo Istúriz dijo unas cuantas cosas que hoy -lunes 16 de mayo- amanecen como la noticia del día. ¿Dijo Istúriz algo importante, trascendental, inesperado? Para nada: “Maduro no va a salir, aquí no habrá referéndum”, fueron sus palabras. Así, como si fuese el dueño de los tiempos, el dueño de nuestras vidas, el dueño de la vida de la república. Pero nada novedoso ni especial, sólo la misma cantaleta obstinada, hueca y fastidiosa de las últimas semanas.

El Nuevo País lo enfoca así: “Miedo a medirse. El gobierno tranca el revocatorio”. El nuevo argumento de Aristóbulo Istúriz es que la oposición presentó tarde el proceso y no da el calendario. Como si habiéndolo presentado el 1 de enero no hubiesen puesto igual todas las trabas, marramucias y triquiñuelas que han puesto en mayo. En definitiva, no estamos hablando de seres respetuosos de las normas y las leyes. El otro argumento es que la oposición cometió fraude. Pero todavía no explican cómo pudieron llegar a semejante conclusión. Como bien dijo el diputado Tomás Guanipa, si Jorge Rodríguez dice que la planilla no es correcta, es porque se la robó, porque él no tiene acceso a esos documentos.

Y si Aristóbulo Istúriz dice que no va haber referéndum, en las mismas está Diosdado Cabello, quien ayer fue a la televisión y hoy se lleva algo de centimetraje en la prensa. Dice Cabello, citado en Tal Cual: “La oposición está tratando de sacar al presidente a través de un revocatorio que no es una elección normal”. (¿Qué considera Cabello una elección normal?) En otras partes de su declaración, reconocido, ya sea por el tema de la guerra económica y el desespero de la oposición en buscar todas las variables para salir del presidente Maduro. Hace un mes dije que venía un periodo de desintegración de la oposición y eso está ocurriendo a pasos muy rápidos”. Cabello, pues, insiste en echarle la culpa a la guerra económica. Pero el general retirado Clivert Alcalá Cordones –alguien que era considerado como muy cercano a Cabello– declaró ayer que la guerra económica sí existe pero que se genera desde el seno del gobierno. “La guerra económica la origina el diferencial cambiario que promueve esa corrupción. La guerra económica la genera la cantidad de trámites y la discrecionalidad de los funcionarios en la administración pública. Recordemos qué paso con Cadivi se dilapidaron recursos que hoy necesitamos. Además, el paso de algunos ministros de alimentación que originaron una serie de corruptelas. Vemos subalternos detenidos, pero el ministro sigue”. Interesante que Alcalá Cordones está señalando a personeros señalados por corrupción que también son militares, generales como él.

Pero no sólo Alcalá hace severas observaciones sobre el chavismo. En El Universal leo al diputado chavista Eustoquio Contreras: “Si bien el proceso revolucionario venezolano planteó una etapa de transición en el país, ha cometido muchos errores, faltándole capacidad política y humildad para entenderlos. Hay que corregir, la revolución debe dejar de repetir consignas y revisarse”.

Dos voces dentro del chavismo –que no son poca cosa– planteando posiciones criticas, en algunos casos contrarias, inclusive, a lo que sostienen Diosdado Cabello y Aristóbulo Istúriz, obsesionados solo en repetir hasta el cansancio que este año no va haber referéndum revocatorio. La estrategia es clara: ocultar el miedo propio polarizando, desanimando al adversario opositor.

Apuntamos al comienzo que el día de ayer había sido un día en paz. Recordemos que el propio Cabello había advertido que para el 15 de mayo -es decir, ayer- habría un golpe de estado en el país. Si uno toma en cuenta la contundencia con la que lo pronosticó, blandiendo el mazo de plástico con el que hace énfasis para darle contundencia a sus palabras, y ve que a la larga no pasó nada, ¿por qué habría que creerle en el asunto del revocatorio?

Insisto, ayer fue en día en paz. Y vendrán muchos días en paz si hay revocatorio.