• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

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Necedades

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Decía Carl Bernstein, el famoso periodista de The Washington Post, quien junto a Bob Woodwar en los años 70 cubrió el caso Watergate que condujo a la destitución de Richard Nixon, que en la actualidad los medios, la prensa en general y muy especialmente los medios radioeléctricos, han dado un espacio exagerado e injustificado a Donald Trump. Éste dice cualquier necedad y de inmediato los medios se vuelcan sobre él. Es cierto, nosotros, periodistas y medios, debemos reparar cuidadosamente en este asunto. Trump entiende que mientras más exagerado y estrambótico sea lo que dice, más centimetraje y espacio en los medios radioeléctricos tendrá. Algo parecido nos pasa a nosotros los periodistas venezolanos, solo que hay una pequeña diferencia. Un periodista en los Estados Unidos puede optar por no ocuparse de Donald Trump; total, por lo pronto es apenas un aspirante dentro del partido republicano a la presidencia de la nación. En nuestro caso, estamos como amarrados, obligados a ocuparnos de cuanta necedad se dice desde el alto gobierno.

En lo personal, confieso, quisiera ocuparme en transmitir a ustedes, gentiles lectores, la inmensidad de cosas importantes que se dan en el país. Pero tener que ocuparse de la imbecilidad de Iris Varela refiriéndose a si se le corrió o no el maquillaje a Capriles o a Guanipa; tener que ocuparnos de Maduro que se pone a bailar en cadena nacional para bloquear la rueda de prensa de la MUD, celebrando que las marchas en todo el país contra el Consejo Nacional Electoral fueron reprimidas con gas y violencia, es lamentable.

Este oficio nuestro cada día se hace más lamentable. Sobre todo porque el castellano se va haciendo cada vez más estrecho, más pequeño. A veces, lo que provoca es decir solo dos o tres palabras y no hablar más. Dos o tres palabras que usted, querido lector y oyente, sí puede decir del otro lado del receptor. Allí, en la soledad del vehículo, en la cola, en medio de la penuria, en medio del hastío de la vida cotidiana.

Ayer pedíamos un día de paz que no lo hubo. Hemos debido pedir también un día de justicia, que tampoco lo hubo. Estamos enfrentados a un grupo de individuos sin ningún tipo de escrúpulos, ni de moral. Un grupo de individuos a los cuales la cédula de identidad de la República de Venezuela les queda grande. Violan la Constitución a su antojo sin que quede nada. Violan la decencia, la integridad, la paz de los venezolanos sin que les importe.

Pues bien, ayer fue apenas un día. La oposición dijo que seguirá en la calle. Pero ya no es correcto seguir hablando de la oposición, hablemos mejor del país porque es un país todo contra un pequeño grupo de… Y me ahorro el calificativo porque quiero seguir al aire.