• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

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Ministras y mentadas de madre

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Hay que observar detenidamente la foto. Él es un individuo de peso. Ella parece que también. Ambos visten indumentaria roja. Evidentemente son amigos, se tienen afecto. Miran con gesto amable y simpático a la cámara. Él le pasa su brazo por el hombro izquierdo de ella; ella corresponde al abrazo. El detalle está en el escenario: es una habitación pequeña y destaca una cama perfectamente tendida.

¿Por qué nos interesa la foto? Pues porque él es Teófilo Cazorla Rodríguez, alias “El Conejo”, conocido ‘”ex pran” del Centro Penitenciario de San Antonio, en la isla de Margarita. Y ella es Iris Varela, Ministra para Asuntos Penitenciarios. ¿La Ministra para Asuntos Penitenciarios se abraza con tanto afecto a un conocido delincuente? La foto ya tiene su tiempo y nunca fue desmentida. Este es un país raro, en efecto, que da para todo.

Hoy el hombre es noticia porque amaneció abaleado al salir de una discoteca en Margarita. El Nuevo País lo reseña en primera página: “Asesinaron a pran pana de la ministra Fosforito”.

Hay otra ministra, muy joven, que se ha vuelto noticia en estos días. Se llama Luisana Melo y es la nueva Ministra de la Salud. Se estrena afirmando que no hay medicinas porque las usamos irracionalmente. Lo destaca El Nacional: “La Ministra de Salud, Luisana Melo, cree que la escasez de medicina se debe a que los venezolanos son los que consumen el mayor número de fármacos por persona e invitó a los ciudadanos a que sean más racionales.” Hay maneras de ofender, hay maneras de, digamos, evocar con ánimo de insulto toda la ascendencia de una persona, pero esta de la Ministra es extrema. Dígale usted, joven Melo, a la persona que tiene a un familiar muriendo de cáncer que es irracional porque está buscando las medicinas.

Pero hay más de ministras. La muy jovencita Lorena Freites, que recién ha sustituido a la señora Emma Ortega, quien duró apenas 15 días como Ministra de un despacho muy curioso bautizado como de Agronomía Urbana, dedicado, entre otras artes, a convertir el pequeño balcón de su apartamento en un conuco fértil y poderoso; ella, pues, se estrena con afirmaciones gruesas: “Antes teníamos supermercados llenos y neveras vacías y hoy tenemos supermercados que se desabastecen muy rápidamente y las neveras y despensas de las ciudadanía llenos de comida. La gente se tendría que preguntar por qué en Venezuela no se ha producido la anunciada explosión social”.

  Esta es otra manera de mentarle la madre a los venezolanos.