• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

Al instante

Espejitos, amenazas y fanfarronería

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La noticia del día nos remite al enfrentamiento, a la tensa situación entre el gobierno de Venezuela y el de España. Últimas Noticias: “Se tensan relaciones con España”. 2001: “Cable pelao con España”. “Es absolutamente intolerable la petición a las empresas españolas”, así titulan El Tiempo en Valera y El Impulso en Barquisimeto.

¿De qué se trata? Solo a un gobierno autoritario, que ve en el libre ejercicio del periodismo la posibilidad o la evidencia de una tiranía en su contra, puede ocurrírsele llamar a empresas extranjeras para que estas ejerzan presión sobre los medios de su país para que estos no publiquen informaciones que lo critiquen. En otras palabras, la censura que férreamente está ejerciendo el gobierno de Venezuela sobre no pocos medios y periodistas, pretende ahora exportarla a España, porque en España los medios han empezado a divulgar noticias no precisamente gratas sobre el proceder del gobierno venezolano.

¿Qué ocurrió? El pasado jueves 12, prácticamente en la víspera del Carnaval, el vicepresidente Arreaza, acompañado del vicecanciller para Europa, Calixto Ortega, y el presidente de la Corporación de Comercio Exterior, Ramón Gordils, llamó a su despacho a los altos representantes de empresas españolas muy importantes que operan en nuestro país. ¿Qué les dijeron? Señores, no nos gusta lo que está diciendo la prensa española contra el gobierno de Venezuela. Por favor, ustedes ejerzan las presiones para que esto no siga ocurriendo. Y uno entiende que allí dejó colarse una no tan velada amenaza. Por supuesto, las empresas de inmediato le plantean la situación al gobierno español. Este, ante propuesta tan absurda e inaceptable, reacciona con indignación. Tenemos las declaraciones del ministro Español de Comercio, José Manuel Soria, quien dice: “Es intolerable la petición de Venezuela a España. No se puede poner por encima de la mesa intereses que nada tienen que ver con los intereses legítimos de las empresas que operan en Venezuela”, según la cita en El Tiempo de Valera. El Impulso, en Barquisimeto: “A nombre del gobierno español el ministro de Industria, Energía y Turismo, rechazó la advertencia formulada por el presidente Nicolás Maduro a objeto de que empresas de aquella nación, con intereses en Venezuela, influyan en los medios de comunicación social de Madrid, para que dejen de ‘desprestigiar la imagen venezolana, si no quieren sufrir represalias’ según publicó el diario ABC. Entre las empresas españolas convocadas a una reunión con autoridades venezolanas figuran: Telefónica, Zara, Repsol, BBVA, Mapfre, Meliá, Iberia y Air Europa”. No es poca cosa.

El canciller español García-Margallo también rechaza tajantemente la exigencia venezolana. Entonces la joven e inexperta canciller venezolana, Delcy Rodríguez, que no estuvo en la reunión del 12 de febrero, aparece y le responde al canciller español con un desplante malcriado, por decir lo menos, realmente increíble. Este es su tuit: “Canciller García-Margallo olvidó que ya los espejitos no son transables en esta tierra de Libertad, Patria de Bolívar y Chávez! Bastantes problemas tiene el gobierno de España que responder ante sus ciudadanos en lugar de rendir pleitesía a la tiranía mediática”.

Olvidó la canciller venezolana que sí, en efecto, los tiempos han avanzado y se impone la diplomacia; olvidó también que la tiranía mediática no existe en los países libres y democráticos. Por ello en España esa solicitud es sencillamente inadmisible. Olvidó la canciller, además, que los desplantes esquineros ya no llevan a ningún lado.

Ha de haber un estado de nervio y paranoia demasiado grande en el alto gobierno para que ahora vean enemigos en todas partes del mundo. ¿Por qué tanto le temen a un medio de comunicación? ¿Por qué tanto el temen a lo que publica un periodista?

A propósito, y ya para cerrar, en la edición de hoy del ABC de Madrid se lee: “La Fundación CEPS –la Fundación Centro de Estudios Políticos y Sociales; la de Monedero, Podemos, etc.– sacaba divisas de Venezuela en un mes, mientras que los empresarios españoles –esos mismos a los que convocaron para amenazarles– tardaban en sacar esas divisas 3 años. Los del CEPS recibieron autorización para enviar a España unos 3 millones de euros desde el año 2002”.

No solo no los logran callar, sino que publican cada vez más y más noticias que, sin duda, desprestigian al gobierno venezolano. ¿Pero al gobierno lo desprestigian los medios o es el propio gobierno el que se desprestigia?