• Caracas (Venezuela)

César Miguel Rondón

Al instante

Cilia, por su bien, diga algo

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La noticia del día, sin duda alguna, es el triunfo de Mauricio Macri en Argentina, convirtiéndose, luego de 12 años de  kirchnerismo, en el primer presidente opositor de ese país. Ha anunciado un cambio “maravilloso”. Y ha dicho que, por supuesto, ese cambio se va acentuar en reformas económicas. Reformas a una política económica muy semejante a la que padecemos en nuestro país. Ha dicho que viene sin revanchas, sin ánimos de hacer ajustes, y, tal como se desprende del debate que hizo con Daniel Scioli el pasado domingo 15 de los corrientes, tratará de aplicar la Carta Democrática de la OEA en el caso venezolano y será enfático por la libertad de los presos políticos, uno de ellos Leopoldo López.

Ayer, por cierto, Lilian Tintori estaba a su lado celebrando la victoria, y tan pronto apareció en pantalla Telesur cortó la transmisión. Para los medios del régimen resulta muy cuesta arriba reseñar esta noticia, prefieren darle la espalda. Ya estamos acostumbrados a ese periodismo oficialista estilo avestruz, donde las cosas que no le son propicias sencillamente las ignoran. Telesur es un ejemplo, y la primera página del diario Vea de hoy también. Argentina quedó borrada del mapa, el espacio para felicitar a Macri lo dedican a felicitar a Maduro por su cumpleaños 53.

Y así como los medios oficialistas ignoran la victoria de Macri, también la ignora el propio Maduro. Al momento en que decimos esto –6:58 am–, el presidente no ha cumplido con la cortesía elemental de felicitar al presidente electo de una nación hermana. Maduro no ha hablado de esto, tampoco ha hablado de otros temas que debería.

Él solo se ha dedicado a provocar. Todavía queda el recuerdo desagradable de sus palabras: “Si pierde la revolución yo mismo salgo a la calle y lo que viene es candela con burundanga”. Pareciera que solo le queda atemorizar, que fue, precisamente, la misma estrategia que en la campaña electoral argentina implementó la señora Kirchner con nefastos resultados. Y así como en Argentina no valió la intimidación, aquí tampoco va a valer para el próximo 6 de diciembre. Es bueno recordar que las bravuconadas y los desplantes suelen ser de suyo inútiles. Y también es pertinente recordar una vieja conseja: “No intimida ni mete miedo quien quiere sino quien puede”.

Pero el presidente no solo no habla de Macri. Hay un silencio ominoso de su esposa Cilia Flores con relación al tema de los sobrinos. El pasado jueves 12 de noviembre, al día siguiente de reventada la escandalosa noticia en Nueva York, hicimos un comentario –que luego publicamos en nuestra página bajo el titulo “Cuando eran tiempos de vergüenza y dignidad”– donde puntualizábamos: “…Hasta que no se presenten todas las pruebas del caso, no se puede asumir como cierto. Se le debe dar el beneficio de la duda a la señora Flores. Si ella mañana dice ‘no son mis familiares’, así se asumirá”.

Hoy estamos a 23 de noviembre y la señora Flores todavía no ha dicho nada. Maduro tampoco. Otra sabia conseja popular: “El que calla otorga”.

¿En su lugar, quiénes han salido a hablar? Algunos diputados y muy especialmente Diosdado Cabello. Este ha soltado un  curioso argumento: “Los secuestraron”. El editorial de ayer en el semanario La Razón asomó esta idea: Si en efecto están secuestrados, cómo es que Maduro, que no pierde oportunidad para insultar a Obama, maldecir su gobierno y despotricar del ‘imperio’, se ha quedado tan callado. ¿En efecto están secuestrados estos supuestos narcotraficantes? ¿En efecto son familiares o no de la familia presidencial? ¿Uno de ellos fue o no fue criado –¡y vaya mala crianza entonces!– por la familia presidencial? ¿Por qué cuesta tanto responder preguntas tan elementales?

¿No creen ustedes que, por estar precisamente en ese lugar, en el centro del poder nacional, en Miraflores, siendo la pareja presidencial, debería el país recibir una explicación de su parte?

De lo declarado por Cabello hay algo que me llama la atención. Esto está citado el día lunes 16: “Más temprano que tarde quedará aclarado (el caso narco Flores). Cualquiera pudiera pensar que lo hicieron en plena campaña electoral para tratar de hacer daño a la revolución, y eso es así. Imagínate, vinculan a una persona que supuestamente fue criada por el presidente Maduro. Yo te aseguro que eso es mentira pero no me corresponde a mí decirlo”.

Cuesta creerlo, pero Cabello coincide con lo que dijimos el día 12: Flores, o en su defecto su marido, son los únicos que pueden aclarar la situación. El detalle queda muy claro: Cabello está incitando a Maduro a que asuma lo suyo, a que lo diga sin ambages: sí, es mi ahijado, o no, no es mi ahijado, lo crié o no lo crié, no conozco a ese señor, en fin. Señor Cabello, dada su cercanía con el presidente, pídale que diga algo, dígale la verdad, que es lo que le conviene, por el bien de él, de su esposa, de su gobierno y hasta de su revolución.