• Caracas (Venezuela)

Caterina Valentino

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El cielo es el límite

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Así es para el dólar paralelo. Con asombro hemos visto esta semana como sube y sube sin cesar. La pregunta que se hacen los venezolanos a través de las redes sociales es ¿Y a dónde vamos a llegar? Sin duda alguna, creo que siempre se puede estar peor. El bolívar se ha depreciado un 62 por ciento durante el mes de noviembre. Aunque el Gobierno diga que éste dólar es apenas usado como referencia, la firma Ecoanalítica pondera que durante el primer semestre del 2016 el dólar no regulado fue utilizado para pagar la mitad de las importaciones de este país petrolero.

Entonces, ¡Ahí viene una cadena de radio y TV! Seguramente el Presidente dirá algo sobre esta escabrosa situación….Y sí, dice algo que tiene que ver siempre con la “Guerra Económica”,  el ataque a la empresa privada y la esperanza de que suban los precios del petróleo.

Asombrosamente esta misma semana El dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Jorge Rodríguez, informaba que enviaría a la mesa económica del proceso de diálogo una solicitud para repudiar el ataque contra la moneda venezolana. "Queremos denunciar el ataque artero, criminal, brutal, feroz que se está dirigiendo en contra la economía de Venezuela y en contra de nuestra moneda: el bolívar", dijo el alcalde del municipio Libertador y mencionó que la acción es dirigida por "sectores de derecha desde Cúcuta (Colombia) y Miami (Estados Unidos)".

Asombro y más asombro. El secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Jesús Torrealba expresó. “Sí hay un ataque brutal contra la moneda. Y ese ataque lo ha dirigido el gobierno, que acabó con la autonomía del Banco Central Venezuela (BCV), que acabó con el principio de unidad del tesoro”. Y continuó diciendo: "El ataque" que se tiene hacia la moneda “no se inició desde Miami, ni desde Cúcuta, ni desde Wall Street, con lo cual se ha colocado al país en la autopista de la hiperinflación. Ese es el ataque al Bolívar. Ese es el ataque al estómago del venezolano. Ese es el ataque al futuro de nuestros hijos”.

A ver, ya no sé si es indolencia, si todo esto es a propósito o si de verdad hay una profunda incompetencia. Lo cierto es que la calidad de vida se nos fue al carrizo, que ya no alcanza para comprar nada, los pobres son más pobres y la clase media venezolana, esa pujante, que propició una movilidad social extraordinaria en la Venezuela de antes, esa está en vías de extinción.

Si seguimos como vamos, si continúa esta sordera, me temo que la paciencia de muchos terminará por acabarse y, Dios no lo quiera, pero un estallido de gente hambrienta, desesperada, y sin salida, puede terminar por presentarse. Roguemos porque la sindéresis y la cordura puedan iluminar a los que hoy tienen en sus manos el poder y las estructuras para solventar esta crítica situación. Si aquí seguimos en el mismo discurso estéril, echándole la culpa al otro, nos aventuramos a un precipicio. Ahí sí es verdad que será demasiado tarde. Lo único que nos quedará será rezar.