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Carlos Sánchez Berzain

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Carlos Sánchez Berzain

La democracia y el fondo de reserva de los Brics

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Brics, acrónimo de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, es el grupo de países que juntos representan 20% del PIB mundial, que poseen 40% de la población y tienen la mitad de los pobres que hay en el planeta (1.700 millones de pobres).
Acaban de crear, en la ciudad brasileña de Fortaleza, el New Development Bank y un Fondo de Reserva. Son vistos como una alianza contra el sistema del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, y en lo político parecería que buscan institucionalizar un mecanismo económico de soporte a los proyectos que se denominan antiimperialistas, que no son precisamente democráticos.

Los cinco países aportarán en partes iguales al NDB un capital total de 100.000 millones de dólares. El Fondo de Reserva recibirá $41.000 millones como aporte de China; Brasil, India y Rusia aportarán $18.000 millones cada uno; y Suráfrica aportará 5.000 millones de dólares, lo que integrará el capital de otros 100.000 millones de dólares para este fondo.

Las nuevas entidades, además de facilitar una mayor presencia estratégica de China y Rusia en América Latina, son vistas como una “alianza antidólar” y como una respuesta a la imposibilidad de tener mayor influencia en el Banco Mundial y en el FMI. Parecen también destinadas a ser una fuente de financiamiento y de soporte a los gobiernos de países que no cumplen los elementos esenciales de la democracia y respeto a las libertades, que el sistema económico está en la obligación de respetar.

No extraña que los gobiernos de las dictaduras del socialismo del siglo XXI como Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros bajo su influencia como Argentina (la mayoría de ellos en crisis económica y los otros en camino a ella) asistan y reciban con beneplácito la organización del NBD y del Fondo de Reserva de los Brics. Además de sentirse alentados en su discurso antiimperialista, ven en los organismos de los Brics, fuentes de financiamiento sin valores de democracia, que les permitirán eludir y sustituir la observancia de los principios y el respeto a las libertades fundamentales que las democracias del mundo cumplen.

Recordemos que entre los elementos que permitieron la recuperación de la democracia en las Américas de manos de las dictaduras militares de los setentas, estuvieron presentes los de naturaleza económica, sobre todo en las situaciones de crisis inflacionarias a que los gobiernos dictatoriales habían llevado a sus estados, como sucede ahora con las dictaduras electoralizadas que luchan por presentarse como democracias populistas.

¿Será que, respecto a los gobiernos no democráticos de América Latina liderados por el castrismo, el Banco y el Fondo de Reservas que han creado los Brics tienen el sentido político de reemplazar el soporte económico que Chávez a costa del petróleo venezolano les brindó por más de una década? Estaremos frente a la institucionalización de organismos económicos para sostener a las dictaduras del siglo XXI en las Américas?

Los actores y los elementos existentes indican que la política del Banco y del Fondo de Reserva –si llegan a funcionar- no estará precisamente destinada a favorecer el fortalecimiento y la recuperación de la democracia en América Latina. La democracia y sus valores no son –hasta ahora- parte de la agenda de los Brics.