• Caracas (Venezuela)

Carlos Sánchez Berzain

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Carlos Sánchez Berzain

¿El chavismo tomará España?

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El proyecto transnacional de ruptura de la democracia, llamado socialismo del siglo XXI, ha tenido éxito en el control del poder en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Ha fracasado en Argentina, Perú, Honduras, Costa Rica y otros países. Donde ha tomado el poder ha liquidado el Estado de Derecho, reemplazándolo por su nuevo orden basado en el control total para la permanencia indefinida en el gobierno. Por su origen, el escenario, los procedimientos, el discurso, los actores… con Podemos, parece que va a España.

Está aceptado que la agrupación política española Podemos recibió y/o recibe financiamiento y apoyo del chavismo venezolano, de Irán, del gobierno boliviano (al que han visitado recientemente) y de otros regímenes no democráticos. Está claro que Pablo Iglesias, el líder de Podemos, es seguidor de Hugo Chávez (chavista), para quien trabajó durante ocho años en el gobierno de Venezuela, recibiendo más de cinco millones de dólares registrados y no se sabe cuánto por mecanismos como la maleta de dinero (Antonini) enviada de Miami e incautada en Argentina.

En cuanto país ha tenido éxito en la toma del poder, este proyecto se conduce en un escenario que parte de la “crisis económica”, desarrolla una “crisis de partidos políticos” que hace evolucionar en una “crisis política”, genera una “crisis del sistema” y remata concretando una “crisis de Estado”. Así sucedió en la propia Venezuela, donde se ejecutó el plan por primera vez, ser repitió en Bolivia, Ecuador, Nicaragua y se intentó sin éxito en los países que ya se mencionaron.

Crisis es una situación difícil o complicada y cuando es económica supone un movimiento cíclico descendente con disminución del producto interno bruto, recesión que produce desempleo, falta de ingresos, escasez, carestía, deterioro de las condiciones de vida de la gente. Eso es lo que tiene España y es lo que vivieron todos los países del socialismo del siglo XXI como base del proceso de toma del poder.

Sobre los síntomas y efectos de la crisis económica, de por sí muy graves, sobrevienen muy justificadas causas que dan lugar a la “crisis de los partidos políticos”, como la corrupción, la ineficiencia o insuficiencia del Gobierno, la confrontación entre Gobierno y oposición sin nada para la gente, oposición vista como más de lo mismo, percepción de que los políticos viven mejor y no pierden nada, etc. Esta crisis presenta partidos políticos que no resuelven los problemas de la gente, que han dejado de proporcionar bienestar a los ciudadanos. El discurso “populista” funciona muy bien, es el tiempo de los “antisistémicos”.

Convertir la “crisis de partidos” en “crisis política” es un paso muy corto. Cuando se logra tocar la legitimidad de los partidos políticos y se altera o rompe el normal funcionamiento de las relaciones entre los actores políticos y la sociedad, se crea inestabilidad, estamos en crisis política. Es fácilmente manipulable para que se exprese en conflictos, huelgas, movilizaciones populares, pedido de renuncia de funcionarios… amenaza la normalidad y busca amenazar la continuidad del gobierno.

La “crisis del sistema” es el estadio siguiente. Un sistema es “un conjunto de cosas que relacionadas entre sí ordenadamente contribuyen un determinado objeto”. El sistema político esta formado por individuos, ideales, valores, organizaciones, leyes, instituciones, creencias, por cuya interacción estable se ejerce la política. Se produce la crisis cuando sectores crecientes de la población sienten que el sistema no resuelve sus problemas y sobreviene la “crisis de Estado” por la que se propondrá el cambio de la estructura y forma de organización del Estado.

Es este el camino que se ha usado en América Latina y que parece que se ejecuta desde Podemos en España. Profundizar la crisis, llevarla su máxima expresión, agudizar las luchas, concentrar las contradicciones nacionales y de clase, llegar a destrozar el Estado para reemplazarlo por un nuevo orden. Es la estrategia. Ojalá el pueblo y los dirigentes españoles la entiendan y puedan defenderse a tiempo.