• Caracas (Venezuela)

Carlos Paolillo

Al instante

Bailarines Nebreda

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Este mes se cumplirán 85 años del nacimiento de Vicente Nebreda, el coreógrafo que luego de su fallecimiento fue redescubierto en su país. Su obra, que pertenecía sobre todo al pequeño y a veces inflexible mundo de la danza escénica, logró trascender su propio ámbito, constituyéndose en ícono cultural ampliado en su proyección e influencia.

Nebreda, con su visión universal de la creación inalterable, se enorgullecía de haber trabajado con bailarines provenientes de cuatro continentes. Colocarle fronteras al arte representaba para él un sinsentido. “A quién le importa dónde nació Picasso”, llegó a preguntarse.

Ser un intérprete de Nebreda significa, todavía hoy, más allá de ejecutar con solvencia sus singulares movimientos, participar plenamente del espíritu regocijante que orienta su danza. No había para él un ejecutante ideal ni perfecto. Veneraba la danza clásica, pero vibraba con los movimientos contemporáneos, libres y espontáneos. Cierta vez, fue interrogado acerca de su bailarín preferido. Michael Jackson, respondió con sinceridad.

Bajo la dirección de Nebreda, un significativo número de bailarines nacionales e internacionales vivió momentos trascendentes dentro de su trayectoria. Zhandra Rodríguez como figura cimera del antiguo Ballet Internacional de Caracas, y mucho más allá de este hecho, sintetiza plenamente el ideal interpretativo de Nebreda: sentido orgánico y plástico, intenso y fluido del movimiento. Ella, con certeza, hizo un aporte decisivo en la configuración de esta particular manera de abordar el ballet neoclásico y contemporáneo. Sus ejecuciones representaron unas de las cimas más elevadas en la interpretación de su obra coreográfica.

Otras ejecutantes dejaron igualmente importante huella como bailarinas de Nebreda: Everest Mayora ofreció su expresivo temperamento dramático, mientras que Eva Millán, su dinámica energía y brillante espíritu en el baile. Del mismo modo, las estadounidenses Clara Cravey y Gina Bugatti, así como la canadiense Evelyn Hart y la cubana Marielena Mencia. Interpretaban con contundencia los específicos códigos del coreógrafo que requerían tanto de honda introspección como de exultante expresividad. 

Durante los años de Nebreda como director del Ballet Teresa Carreño, a los nombres de Marianela Machado y María Alejandra Tosta, efectivas bailarinas conocedoras de la plástica musicalidad de su vocabulario, se unieron los de una generación que emergió a finales de los años ochenta y principios de los noventa para sorprender con sus estimulantes desempeños.

El talento masculino para la danza fue siempre un interés muy especial para Nebreda. Fundamentales intérpretes fueron considerados en su momento los estadounidenses Zane Wilson y Dale Talley, así como el filipino Manuel Molina, junto con las jóvenes promesas Yanis Pikieris y Alexis Zubiría, impactantes en sus visiones emocionales y estéticas del cuerpo contemporáneo.

Nebreda tuvo como huéspedes a bailarines pertenecientes al mundo. La memoria selectiva destaca a Julio Bocca en el esplendor de su carisma interpretativo, además de Joaquín Cortés, viviendo  la plenitud de su ascenso estelar.

En este especial aniversario, bien vale exaltar al notable director de bailarines que Vicente Nebreda también fue.