• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

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No a la violencia contra la mujer

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El pasado 25 de noviembre se celebró en el mundo entero el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que fue aprobado por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) del 17 de diciembre de 1999, a través de la resolución 54/134, donde fue declarado el 25 de noviembre como este día, en conmemoración a la muerte de las hermanas Mirabal.

Patria, Minerva y María Teresa Mirabal fueron tres hermanas que en la República Dominicana lucharon contra la dictadura del sátrapa Rafael Leónidas Trujillo, quien contrató a cinco sicarios para asesinarlas a ellas y a Rufino de la Cruz, el chofer que las trasladó desde Salcedo a Puerto Plata donde visitaron a sus esposos, presos por la dictadura, fue un 25 de noviembre la última vez que fueron vistas con vida. Este vil asesinato de las denominadas Mariposas fue la gota que rebosó el vaso. La indignación de la población era general y los días de Trujillo estarían contados.

Este crimen político contra mujeres que enarbolaron la bandera de la libertad fue el motivo perfecto para que desde 1980 las militantes en favor del derecho de la mujer observen el 25 de noviembre como el día contra la violencia.

El año pasado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que “la violencia sexual y basada en el género es la forma más extrema de la desigualdad global y sistémica que sufren las mujeres y las niñas. No conoce fronteras geográficas, culturales ni socioeconómicas. En todo el mundo, una de cada tres mujeres será objeto de violencia física o sexual…”.

Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.

La violencia contra la mujer –especialmente la ejercida por su pareja y la violencia sexual– constituye un grave problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Las cifras recientes de la prevalencia mundial indican que 35% de las mujeres del mundo han sufrido violencia de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. Por término medio, 30% de las mujeres que han tenido una relación de pareja refieren haber sufrido alguna forma de violencia física o sexual por parte de su pareja. 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja.

En Venezuela al menos 48.100 casos de violencia de género se registraron en 2014.

Desde el año 2007 existe en Venezuela la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que vino a sustituir a la antigua Ley de Violencia contra la Mujer, y es un  importante instrumento jurídico que empezó a dar a conocer en la palestra pública la necesidad de las mujeres y niñas de una ley que regulara de manera especial la protección de sus derechos, y sancionara los hechos de discriminación y violencia de los cuales eran y siguen siendo víctimas, por su condición de mujeres.

Esta ley fue reformada parcialmente en el año 2014 y, entre otras cosas, se incluyó el delito de femicidio que lo define como: “Cuando intencionalmente el cónyuge, ex cónyuge, concubino, ex concubino, persona con quien la víctima mantuvo vida marital, unión estable de hecho o relación de afectividad, con o sin convivencia, haya dado muerte a una mujer”.

Esta ley como lo establece su artículo primero que: “Tiene por objeto garantizar y promover el derecho de las mujeres a una vida libre de violencia, creando condiciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos, impulsando cambios en los patrones socioculturales que sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres, para favorecer la construcción de una sociedad justa democrática, participativa, paritaria y protagónica”.

Venezuela según declaró recientemente la magistrada y coordinadora de la Comisión Nacional de Justicia de Género del Poder Judicial, Bárbara César Siero, no forma parte de las estadísticas rojas de violencia contra la mujer en el ámbito internacional, encabezadas por Honduras, con 531 casos de femicidio; Guatemala, con 217; República Dominicana, con 188, y El Salvador con 183, entre otros países.

Sin embargo, pensamos que queda mucho trabajo por hacer para erradicar la violencia contra la mujer; aun y cuando es importante destacar el gran trabajo que realizan las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos que defienden los derechos de las mujeres, es necesario crear campañas para concientizar a la población sobre este grave problema, igualmente hay que incentivar la creación de casas de abrigo para mujeres víctimas de la violencia, y se hace necesario y urgente que el Poder Judicial sea más expedito y le dé celeridad a este tipo de procesos.

En fin, es mucho lo que aún nos queda por hacer para eliminar este flagelo mundial, pero hay que trabajar y educar a la población sobre este importante tema.

 

cnietopalma@gmail.com

@cnietopalma