• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

Al instante

Una nueva Asamblea Nacional

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El próximo 6 de diciembre se celebrarán en Venezuela las elecciones parlamentarias de 2015, según lo previsto por el Consejo Nacional Electoral y con el objeto de renovar todos los escaños de la Asamblea Nacional de la República. Los diputados electos durarán cinco años en el ejercicio de sus funciones, por el período constitucional comprendido entre el 5 de enero de 2016 y el 5 de enero de 2021.

Serán las decimosextas elecciones parlamentarias desde el año 1947 y los cuartos comicios legislativos nacionales desde la Constitución de 1999, que estableció la creación de la actual Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. A diferencia de procesos anteriores, en esta ocasión no se elegirán los escaños del Parlamento Latinoamericano correspondiente al grupo Venezuela, porque el Consejo Nacional Electoral aprobó eliminar esas elecciones por solicitud del Parlamento.

Para muchos analistas con los cuales comparto la opinión, estas serán las más importantes elecciones que se efectuarán en Venezuela en toda su era democrática y la misma podría ser el primer paso para el rescate de uno de los principios básicos de la democracia como es la separación de poderes, tan cuestionada en los últimos tiempos.

Si bien es cierto que la elección de una nueva Asamblea Nacional no significa la salida del presidente de la República, traería profundos cambios en la estructura del país de cumplir con los mandatos que le han sido encomendadas por nuestra Constitución Nacional.

De acuerdo con el artículo 187 de nuestra carta magna, aparte de legislar en las materias de la competencia nacional y sobre el funcionamiento de las distintas ramas del poder nacional, también le corresponde: proponer enmiendas y reformas de esta Constitución, en los términos establecidos en esta; ejercer funciones de control sobre el gobierno y la administración pública nacional, en los términos consagrados en esta Constitución y en la ley. Los elementos comprobatorios obtenidos en el ejercicio de esta función, tendrán valor probatorio, en las condiciones que la ley establezca; organizar y promover la participación ciudadana en los asuntos de su competencia; decretar amnistías; dar voto de censura al vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva y a los ministros o ministras, el voto de censura implica la destitución del vicepresidente ejecutivo o vicepresidenta ejecutiva o del ministro o ministra; velar por los intereses y autonomía de los estados, entre otras de sus muchas funciones.

Una Asamblea Nacional que no sea como hasta ahora ha sido, manejada arbitrariamente por el presidente de la República, donde no se discuten los principales problemas del país, donde la función de legislar le ha sido entregada al Poder Ejecutivo, sería el inicio para construir una nueva Venezuela; es, sin dudas, un camino bien cuesta arriba, pero hay que atreverse a recorrerlo y rescatar nuestro país de la grave crisis que está pasando.

Estamos en pleno proceso electoral y vemos cómo la maquinaria del Estado está utilizando todas sus fuerzas y poder para que los cambios que se buscan no se produzcan, con estupor hemos visto que bandas delictivas promovidas por el partido de gobierno han impedido eventos de representantes de la oposición, ante el silencio cómplice del Consejo Nacional Electoral.

Mención aparte merece la declaratoria de estados de excepción en la frontera y sobre la cual el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello se ha pronunciado al respecto y ha dicho: “Aun cuando la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción impide expresamente la suspensión de las garantías relacionadas con el derecho al voto, es evidente que mantener suspendida la garantía del derecho a reunión pacífica en un período preelectoral, puede afectar negativamente el desarrollo de la campaña. Si, como establecen todos los decretos de estado de excepción emitidos desde agosto de 2015, la circunstancia de una emergencia económica fue la motivación de tales medidas, mantener la suspensión de la garantía del derecho a la reunión pacífica en un período de campaña electoral, no solo carece de sentido sino que vulnera los derechos políticos de candidatos y electores”.

Igualmente el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, en carta dirigida recientemente a la presidenta del Consejo Nacional Electoral le recordó: “Desde la acción, usted debe disponer de los instrumentos con los que cuenta para hacer efectivas esas garantías antes, durante y después del momento de la elección, tanto para el gobierno como para la oposición y principalmente, para hacer cumplir la voluntad de los votantes. El 6 de diciembre es de todos. La libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos son valores de todos. Frente a la más mínima duda sobre el funcionamiento de la democracia, nuestro deber, el suyo señora Lucena y el mío, es dar garantías para todos y no desviar la vista ni hacer oídos sordos a la realidad que tenemos frente a nosotros”.

Las cartas están echadas, solo falta esperar el próximo 6 de diciembre cuando los venezolanos saldremos en masa a iniciar los cambios que se requieren para reconstruir al país. A votar por el cambio.

 

cnietopalma@gmail.com

@cnietopalma