• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

Al instante

Venezuela con hambre

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Venezuela tiene hambre de muchas cosas en este momento, de eso no hay dudas: hambre de libertad, hambre de justicia, hambre de respeto a los derechos humanos y una cantidad de cosas más, pero en estos tiempos una de las más graves es el hambre de comida como nunca la había pasado.

En Venezuela no hay qué comer y es una gran realidad que el régimen se niega a aceptar y, como siempre, busca achacarle la culpa a alguien. Ahora es una supuesta guerra económica que se han inventado solo con el propósito de buscar responsables dónde no hay.

Para que nos demos una idea del caos que vivimos para conseguir alimentos es bueno darle un vistazo a las cifras del Observatorio Venezolano de Conflictividad Social: en el año 2015 ocurrieron en Venezuela 1.064 protestas solo por escasez y desabastecimiento de alimentos, y en lo que va de este año tenemos 102 protestas en enero, 129 en febrero y 107 en marzo para un total de 338 protestas solo en el primer trimestre del año. Igualmente en el primer trimestre de 2016 ocurrieron 107 saqueos e intentos de saqueo de los cuales 81% fue contra transportes, camiones y gandolas de alimentos y bebidas.

Un panorama nada alentador, aunado a que la gran mayoría de los que vivimos en este país pasamos largas horas del día haciendo colas para ver si podemos abastecernos de algún alimento para llevar a nuestros hogares y darle comida a la familia, cosa que en la mayoría de los casos resulta infructuosa y volvemos a nuestras casas con las manos vacías.

Que de conformidad con lo establecido en el artículo 305 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población; entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a éstos por parte del público consumidor. La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. La producción de alimentos es de interés nacional y fundamental para el desarrollo económico y social de la nación. A tales fines, el Estado dictará las medidas de orden financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra, infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueren necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento. Además, promoverá las acciones en el marco de la economía nacional e internacional para compensar las desventajas propias de la actividad agrícola”.

16 años después de promulgada nuestra Constitución la seguridad alimentaria es una fantasía y los que aquí vivimos cada día tenemos menos que comer. Ya no basta hacer grandes colas para conseguir alimentos, sino que simplemente no los hay y esto, indudablemente, deteriora la calidad de vida de todos los que aquí vivimos.

Para la Organización Mundial de la Agricultura y la Alimentación (FAO) la seguridad alimentaria existe “cuando todas las personas tienen, en todo momento, acceso físico, social y económico a alimentos suficientes, inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades energéticas diarias y preferencias alimentarias para llevar una vida activa y sana”. Es evidente que, dice la FAO, en Venezuela no hay seguridad alimentaria, aunque nos resulta poco entendible cómo este organismo ha reconocido en dos oportunidades “los avances que, gracias a la Revolución Bolivariana, han permitido erradicar el hambre en el país” esto fue en 2012 y 2015. Incluso, de acuerdo con palabras del representante de la FAO en Venezuela en 2105: “Ya el hambre en Venezuela no es un problema”, y este es un importante logro del gobierno bolivariano.

No sé qué pensarán de esto mis lectores, las madres que pasan horas y horas buscando leche para sus hijos o pañales, donde por cierto les piden partidas de nacimiento, ecos a las que están por dar a luz y una cantidad absurda de requisitos que, por cierto, el defensor del Pueblo, en declaraciones recientes, dijo que no conocía esta situación a pesar de las muchas denuncias que desde los medios de comunicación social se han hecho; tal vez eso no lo leyó nunca.

Según el profesor de la Universidad de los Andes, Alejandro Gutiérrez S., en un análisis publicado recientemente en el portal web Prodavinci: “La seguridad alimentaria de los venezolanos se ha deteriorado a medida que ha disminuido la captación de renta petrolera. También que las políticas gubernamentales perdieron efectividad, revelándose incapaces para asegurar crecimiento económico sostenido y reducir la pobreza. Igualmente, se concluye que de continuar las tendencias recientes de reducción de ingresos petroleros y el marco de políticas económicas y de calidad institucional, la seguridad alimentaria de los venezolanos continuará empeorando en 2016 al reducirse la disponibilidad, y el acceso físico y económico a los alimentos. Vistas las cifras de los estudios recientes sobre el rápido crecimiento de la pobreza extrema y el hecho de que la mitad de los hogares no tiene ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria normativa, también puede afirmarse que estamos en una situación de crisis alimentaria que requiere de acciones urgentes”.

Estamos ante una crisis alimentaria que no se resuelve vendiendo bolsitas de comida en los sectores populares y más aún cuando es un problema que lo vive la población en general, clase alta, media y baja, sin exclusión. Los que estamos en Venezuela cada día tenemos menos cosa que comer, sin hablar de los altos niveles de inflación a los que estamos sometidos.

Aunado a esto la revolución creó un nuevo grupo de trabajo: los bachaqueros, con los que puedes conseguir los alimentos que no hay en ningún otro sitio a precios, en algunos casos, superior a 8.000 % de su costo. A pesar de que los bachaqueros están plenamente identificados y pueden ser vistos exhibiendo sus artículos en cualquier lugar, por parte del régimen no hay ningún interés en que esto se acabe, tal vez podría haber algo de complicidad entre algunos funcionarios y estas personas para que los dejen trabajar.

Cada día que transcurre los venezolanos pasamos más hambre, no hay comida y, por tanto, nada con lo que uno se pueda alimentar. Hay artículos que simplemente desaparecieron del mercado y ya hasta su sabor se nos ha olvidado; sin embargo, el régimen, en su afán de ocultar lo que no puede, solo le echa la culpa a una supuesta guerra económica, mientras la hambruna sigue y se extiende a hospitales, cárceles, etc., a pesar del Decreto de Emergencia Económica que para nada ha servido para solucionar el caos alimentario ni sancionar a los bachaqueros, mientras el hambre continua.

cnietopalma@gmail.com

@cnieto palma