• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

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¿Seguridad alimentaria?

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La seguridad alimentaria se ha convertido en el problema más grande que vivimos los venezolanos actualmente; lo que nuestra Constitución garantiza respecto a este tema es simple letra muerta, como muchos de los artículos de nuestra carta magna. El hambre de la población venezolana lo vemos en cada esquina de nuestra geografía; es algo que no podemos ocultar porque está allí, latente en cada hogar venezolano que cada día tiene menos que comer y en muchos casos no tiene nada que comer: el rostro de la gente refleja hambre.

No basta que la Organización Mundial de la Agricultura y la Alimentación nos hayan dado un premio en 2012 y 2015 por haber erradicado el hambre de nuestros hogares, ni con que nuestra canciller haya dicho en la OEA que aquí había comida para alimentar a tres países igual al nuestro. El mundo entero ya está claro de que en Venezuela se vive una grave crisis humanitaria en materia de alimentación, sin exceptuar la crisis en medicamentos y de la cual no me estoy refiriendo aquí, pero que es tan grave como la de alimentos.

Para refrescarnos un poco la memoria, en el artículo 305 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se establece: “El Estado promoverá la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, a fin de garantizar la seguridad alimentaria de la población, entendida como la disponibilidad suficiente y estable de alimentos en el ámbito nacional y el acceso oportuno y permanente a estos por parte del público consumidor. La seguridad alimentaria se alcanzará desarrollando y privilegiando la producción agropecuaria interna, entendiéndose como tal la proveniente de las actividades agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola. La producción de alimentos es de interés nacional y fundamental para el desarrollo económico y social de la nación. A tales fines, el Estado dictará las medidas de orden financiero, comercial, transferencia tecnológica, tenencia de la tierra, infraestructura, capacitación de mano de obra y otras que fueren necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento. Además, promoverá las acciones en el marco de la economía nacional e internacional para compensar las desventajas propias de la actividad agrícola”.

La situación de inseguridad alimentaria que vive el pueblo venezolano se caracteriza por desabastecimiento, escasez y carestía de productos que se expresa diariamente en las calles venezolanas.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, en su informe relativo al primer semestre de este año, documentó 954 protestas por alimentos realizadas principalmente por vecinos. Un promedio de 5 protestas diarias en todo el país. Esta cifra representa un aumento de 90% en comparación con el primer semestre de 2015, cuando se reportaron 502 protestas. Según este mismo informe: “En respuesta a la grave situación de inseguridad alimentaria que atraviesa Venezuela, el Estado implementó un sistema de distribución de productos alimenticios controlado por grupos con filiación político-partidista denominados Comités Locales de Abastecimiento y Producción. Según la vocería gubernamental con este nuevo esquema de distribución se garantizará la seguridad alimentaria y soberanía del país. Sin embargo, desde que los CLAP iniciaron la distribución de productos se incrementaron considerablemente las protestas por alimentos. Por ejemplo, en mayo presentaron un repunte de 320% y en junio de 309%, en comparación con los mismos meses de 2015”. Igualmente el OVCS, en el primer semestre de 2016, documentó 416 saqueos o intentos de saqueo en todo el país. Continúan los actos violentos en contra de locales comerciales, abastos, supermercados y transportes. Desde marzo los saqueos superan a los intentos de saqueo.

Una muestra del caos alimentario que vivimos los venezolanos pudimos palparlo el domingo pasado en la frontera de Venezuela con Colombia en el estado Táchira cuando un aproximado de 35.000 personas, en su mayoría mujeres, acudieron a la ciudad de Cúcuta a proveerse de alimentos básicos que aquí no consiguen, en un permiso que dio ese día el régimen, de abrir el paso por la frontera por unas horas, cuya multitudinaria movilización es la más clara señal de que el caos es cada vez más grande y el hambre aumenta en la población.

El régimen sigue sin dar muestras claras de solucionar de manera inmediata el problema de hambre que vivimos los venezolanos; lo último que ha hecho es crear una nueva misión para abastecer a la población de alimentos y que será dirigida por el ministro de la Defensa y a quien estará subordinado todo el tren ministerial.

Hasta ahora no hay signos inmediatos de solucionar el problema de alimentación. Los venezolanos seguimos en la calle buscando comida, sin conseguirla, no vemos acciones reales para salir del caos, todo se circunscribe en promesas a futuro pero nada que dé una solución inmediata que es lo que esperamos todos los venezolanos. Mientras el hambre continua, amanecerá y veremos.

cnietopalma@gmail.com

@cnietopalma