• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

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Protestar no es un delito

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La protesta diaria en la Venezuela que vivimos actualmente, nuestros gobernantes han pretendido satanizarla y convertir a todos los que protestan en vulgares delincuentes a los que reclamando sus derechos y libertades que le corresponden le son negadas o cercenadas. Al que protesta o piensa y opina diferente a lo que el gobierno quiere buscan desprestigiarlo y en muchos casos hasta privarlo de libertad, según su teoría.

El protestar es algo que nace con el ser humano. De niños protestamos cuando no nos gusta la comida y nos obligaban a comerla; de adolescentes seguíamos protestando por imposiciones que nos ponían nuestros padres y con las que no estábamos de acuerdo, y de adultos seguimos protestando, en el trabajo cuando vemos se cometen injusticias o en la universidad, la calle o donde sea. Protestar es algo que llevamos en la sangre y en nuestra mente.

Nuestra Constitución Nacional es clara en su artículo 68 cuando nos dice: “Los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho de manifestar, pacíficamente y sin armas, sin otros requisitos que los que establezca la ley. Se prohíbe el uso de armas de fuego y sustancias toxicas en el control de manifestaciones pacíficas. La ley regulará la actuación de los cuerpos policiales y de seguridad en el control del orden público”.

Hoy en día la protesta en Venezuela ha tomado dimensiones que nunca nos imaginamos ver, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, una de las organizaciones no gubernamentales que más seriamente manejan y monitorean el tema en Venezuela, durante el año 2014 hubo 9.286 protestas, cifra inédita en las últimas décadas, equivalente a 26 protestas diarias en todo el país. En 2014 se documentaron 111% más protestas que en 2013 cuando fueron 4.410, y en lo que va de este año tenemos más de 2.000 protestas, una cifra verdaderamente aterradora y más cuando nos intentan vender la idea de que aquí todo funciona bien y nada pasa.

Los venezolanos nos hemos convertido en más protestones que nunca, con toda la razón de hacerlo, estamos ante la más grave crisis que hayamos vivido en toda nuestra historia, ni siquiera en tiempos de dictaduras oficialmente declaradas se vivió así, jamás mendigamos por comida pues nunca faltaba, jamás tuvimos que hacer colas interminables para comprar artículos de primera necesidad y mucho menos un día especifico de acuerdo con el último número de cédula, esto aunado a la terrible situación en materia de seguridad que vivimos, donde solo en Caracas en el mes de mayo fueron sido asesinadas por el hampa 471 personas y que en lo que va de 2015 han caído 58 miembros de nuestros cuerpos de seguridad, es iguales circunstancias, es realmente alarmante y aterrador.

Tenemos no solo el derecho de protestar pacíficamente, sino de obtener respuestas serias y eficaces por parte del Estado, ya basta de que por decir verdades los personeros del gobierno satanicen a los protestantes, digan que son agentes del imperialismo yanqui y todos esos términos con el que se pretende descalificar la protesta.

Nuestros gobernantes y los que aspiren a serlo en un futuro tienen que dar una buena lectura a lo ocurrido el sábado pasado, cuando una protesta convocada desde una cárcel por dos presos políticos, Leopoldo López y Daniel Ceballos, tuvo el éxito arrollador que disfrutó.

Hasta el defensor del pueblo, que ya comienza a mostrar sus verdaderas costuras de defensor de la revolución, satanizó la protesta popular del sábado pasado aun sin haberse efectuado, y el mismo presidente de la República ofreció meter presos a los jefes de policías donde hubiese conflictos. Lamentablemente para ellos, nada pasó más allá de la multitud de gente que salió a las calles a manifestar su descontento por lo que hoy vivimos.

Venezuela está viviendo una de sus horas más menguadas, tenemos más de 40 presos políticos solo por haber ejercido su derecho de protestar, lamentablemente tenemos un Poder Judicial y una Fiscalía arrodillados por completo a lo que a ellos les ordenen hacer, solo sirven de decoración, las órdenes vienen desde otro lado más influyente.

La protesta como ya lo hemos dicho es un derecho que nos da la ley y que el Estado y sus instituciones deben respetar independientemente del motivo de la misma y si están de acuerdo o no, no podemos callarnos ante tantos atropellos y violaciones de los derechos humanos que día a día se cometen en nuestro país.

La protesta continuará mientras el país siga envuelto en un caos del que nadie puede salvarse y los venezolanos tenemos que entender que protestar es un derecho y no un delito.

 

cnietopalma@gmail.com

@nietopalma