• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

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Maduro en la ONU

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El pasado 12 de noviembre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue recibido en una sesión especial que realizaba el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, luego de que sus representantes habían solicitado ante ese organismo un derecho de palabra para el presidente Maduro. Esto ocurrió a solo pocos días de que Venezuela fuera reelegida como miembro del Consejo de Derechos Humanos de la ONU por segunda vez.

Desde la creación de este órgano en 2006, solo dos jefes de Estado habían intervenido ante se foro: la presidenta Michelle Bachelet de Chile y el líder palestino Mahmud Abbas en octubre de este año.

En mi criterio, esta intervención de Nicolás Maduro se hacía en un mal momento debido a la grave situación de los derechos humanos en Venezuela, conocida en el mundo entero y de la que es difícil zafarse pues son públicas y notorias ante el mundo entero las constantes violaciones de los derechos humanos que se cometen en Venezuela y la evidente decisión del gobierno nacional de no ponerle freno a esto, así como de no aceptar y reconocer las recomendaciones que desde distintos organismos internacionales de derechos humanos, entre ellos el mismo Consejo de Derechos Humanos a donde se estaba dirigiendo.

Para los venezolanos no había gran expectativa sobre lo que el presidente de la Republica dijera en esta intervención, pues diariamente lo escuchamos tanto a él como a sus más cercanos colaboradores hablar de que somos un país respetuoso de los derechos humanos y que somos campeones en el tema.

Estábamos seguros de que Nicolás Maduro no iba a hablar sobre la inseguridad que vivimos todos los venezolanos, la escasez de alimentos y medicinas, el deplorable estado de nuestro sistema de salud, o hablar de la gravísima situación que se vive en las cárceles venezolanas así como la persecución desatada contra periodistas y defensores de derechos humanos por el solo hecho de decir la verdad, ni de la falta de independencia del Poder Judicial.

En efecto la intervención del presidente de Venezuela se limitó a fantasear sobre Venezuela y mentir, como consecuentemente lo hace, comenzó diciendo que lo suyo era una batalla por la verdad pero continuó con una serie de mentiras, alegó que en Venezuela se creó el Consejo Nacional de Derechos Humanos, cosa que es cierta, pero no dijo que en su artículo 1° establece que depende de la Presidencia de la Republica, por lo tanto no es independiente, habló de que los salarios se habían ajustado a las tasas de inflación pero todos sabemos que hace un año que el Banco Central no publica cifras al respecto, igualmente habló de la reducción de la pobreza pero igualmente hace tiempo que el Instituto Nacional de Estadísticas no publica ningún tipo de cifras, exigió respeto al Poder Judicial venezolano que “se ha levantado de las cenizas” pero nunca informó que 66% de los jueces son provisorios y por supuesto no podía faltar echarle sus culpas al Imperio y a organismos internacionales por inmiscuirse en asuntos internos.

Tal vez lo más importante a destacar de esta presencia del presidente de Venezuela ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU fueron las palabras de bienvenida del alto representante de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, transmitidas en video, al comenzar la reunión, y que fueron el abrebocas de esa sesión extraordinaria.

Zeid Ra’ad Al Hussein después de dar la bienvenida al presidente Maduro le recordó: “Ser miembro de este Consejo conlleva la responsabilidad de promover y proteger los derechos humanos en el propio país, así como en el escenario mundial. Es mi sincero deseo que Venezuela se esfuerce por lograr progreso concreto en ambos frentes”.

Posteriormente, el alto comisionado para los Derechos Humanos lanzó su artillería pesada contra el presidente Maduro y le dijo: “Un buen número de órganos de derechos humanos de la ONU, incluidos el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria y el Comité de Derechos Humanos, así como mi propia oficina, han expresado serias preocupaciones sobre la independencia del Poder Judicial en Venezuela, la imparcialidad de los jueces y fiscales y las presiones que enfrentan cuando se trata de casos políticamente sensibles. Los casos de la jueza María Lourdes Afiuni y Leopoldo López son ilustraciones evidentes de estos problemas. El Comité de Derechos Humanos recientemente también expresó su preocupación, que yo comparto, sobre la intimidación, amenazas y ataques a periodistas, defensores de derechos humanos y abogados. Aprovecho esta oportunidad para instar a Venezuela a cumplir con las recomendaciones hechas por parte de estos mecanismos internacionales de derechos humanos y asegurar que estas personas no sean sometidas a presiones de ningún tipo en el desempeño de su importante trabajo. Como notó recientemente el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Venezuela ha logrado progresos significativos en la reducción de la desnutrición y la pobreza. Sin embargo, en años recientes, se ha dado lo que el Comité describió como una ‘tendencia regresiva en los resultados de la lucha contra la pobreza’, la cual necesita ser abordada. La declaración de un amplio estado de excepción en 24 municipalidades, que suspende varias garantías a los derechos humanos, es sumamente preocupante y debe ser retirada. Una de las obligaciones primordiales de un Estado soberano es proteger los derechos humanos y defender incluso a aquellos –en efecto, especialmente aquellos– que no están de acuerdo con las políticas del Estado. Es así que construimos sociedades que son estables, resistentes y prósperas”.

Más claro no pudo haber sido el alto comisionado de Derechos Humanos sobre la actual situación de Venezuela, declaración que por cierto produjo una nota de protesta ante la ONU por el gobierno venezolano.

Este discurso ocurría el mismo día en que dos sobrinos de la primera dama, Cilia Flores, y del presidente Maduro eran presentados ante un tribunal de Nueva York acusados de tráfico de drogas, cuestión sobre la que, por cierto, hasta el momento de escribir esta columna no había ninguna declaración oficial.

 

cnietopalma@gmail.com

@cnietopalma