• Caracas (Venezuela)

Carlos Nieto Palma

Al instante

Hacinamiento, infraestructuras y cárceles

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Todos sabemos que uno de los más graves problemas que sufre nuestro sistema penitenciario son los altos niveles de hacinamiento; para que se den una idea de la situación es bueno saber que en Venezuela tenemos un aproximado de 52.000 reclusos bajo la tutela del Ministerio para el Servicio Penitenciario y aproximadamente unos 20.000 en retenes y comisarías policiales que dependen, ilegal y arbitrariamente, del organismo donde están detenidos preventivamente.

La capacidad real de las cárceles venezolanas son para un aproximado de 20.000 reclusos y de 5.000 en retenes policiales y comisarías, esto nos lleva a la alarmante cifra de más de 200% de hacinamiento. En materia penitenciaria, cuando se habla de 30% de hacinamiento podemos decir que es una situación crítica, definitivamente la situación de hacinamiento en nuestras cárceles no es grave, es extremadamente grave.

Es claro que el problema de hacinamiento en nuestros recintos carcelarios va completamente relacionado con la incapacidad del Estado venezolano a través del Ministerio Penitenciario de solucionar este grave problema con la construcción de nuevos recintos carcelarios, a pesar de los muchos ofrecimientos que se han hecho al respecto y que no han sido más que promesas incumplidas.

Es necesario recordar que el Plan Nacional de Humanización Penitenciaria, presentado por el para entonces ministro de Interior y Justicia Tareck el Aissami, que antes de la creación del Ministerio para el Servicio Penitenciario era quien manejaba el tema carcelario, contemplaba en su ejecución que se debía desarrollar durante los años 2006 a 2011 la construcción de: 10 comunidades penitenciarias, 5 ampliaciones de cárceles existentes, 5 centros penitenciarios de producción socialista, y 5 centros de producción socialista de máxima seguridad para un total de 25 nuevas obras.

De estas 25 nuevas obras que contemplaba el plan, solo se realizaron la Comunidad Penitenciaria de Coro, inaugurada el 12/07/2008, el Centro Penitenciario Yare III, inaugurada el 06/08/2009, el Centro Penitenciario Femenino del estado Nueva Esparta, inaugurada el 20/12/2009 y el Centro Penitenciario Agropecuario de Barcelona, inaugurado en 2010 así como la refracción y reapertura del Centro Penitenciario de Carabobo que se realizó en el año 2007.

De más está decir los miles de millones de bolívares que se aprobaron para la construcción de estos recintos que tan solo durante 2011 y 2012 el proyecto contó con un presupuesto de 2,32 millardos de bolívares, de lo cual el ministro de Interiores Tareck el Aissami dijo en esa oportunidad “es una cifra sin precedentes en la historia penitenciaria del país”, sin embargo no se logró cumplir ni con 20% de lo contemplado y ofrecido.

Con la creación del Ministerio para el Servicio Penitenciario en julio de 2011, las promesas de construcción de nuevas cárceles continuaron, la titular de este despacho Iris Varela en entrevista concedida al periodista Eligio Rojas en el diario Últimas Noticias el 15/06/12 anunciaba que en el lapso de 2 años construiría 24 cárceles, promesa que hasta la fecha tampoco ha cumplido.

Desde la creación del Ministerio Penitenciario solo se han inaugurado 2 recintos carcelarios: la Comunidad Penitenciaria de Lara, llamada Fénix, que estaba en construcción desde la época del Plan Nacional de Humanización Penitenciaria y que estaba inconclusa al crearse el ministerio y la cárcel 26 de Julio en el estado Guárico y que eran unos galpones que fueron expropiados a una empresa de alimentos y que sin reunir requisitos para albergar a privados de libertad la convirtieron en cárcel. Los otros espacios que se han hecho en la gestión de Iris Varela has sido pequeños espacios que forman parte de cárceles ya existentes y con una muy poca capacidad para las necesidades actuales.

Es importante destacar que en fecha 18 de octubre fue publicado en la Gaceta Oficial N° 40031, el decreto N° 9228 mediante el cual el para entonces presidente de la República Hugo Chávez Frías decretó la emergencia en materia de infraestructura penitenciaria. De conformidad con el decreto, el Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario y sus entes adscritos ejecutarán soluciones necesarias para la construcción, recuperación y optimización de los centros de procesados judiciales. Para esto, tendrán como objetivos principales: 1. Poner en práctica el proyecto de construcción de los centros de procesados judiciales para el Sistema Penitenciario Venezolano en todas sus fases, que estará a cargo directo del despacho de la ministra del poder popular para el Servicio Penitenciario y del Fondo Nacional para Edificaciones Penitenciarias (FONEP). 2. Proceder a la construcción, rehabilitación y dotación de la infraestructura física de todos los centros de procesados y penados judiciales del país.

Lamentablemente este decreto ha sido letra muerta y la construcción de nuevas cárceles sigue siendo una promesa incumplida por el Estado venezolano, paradójicamente sí se han cerrado varios recintos carcelarios como el Internado Judicial de Los Teques, la Casa de Reeducación y Trabajo Artesanal “La Planta” en Caracas, el Internado Judicial de Coro, la Cárcel de Sabaneta en el Zulia y recientemente la Cárcel de San Antonio en Nueva Esparta.

Es claro que el cierre de recintos carcelarios sin tomar las previsiones necesarias como el tener un sitio acondicionado a donde llevar a los reclusos del recinto clausurado, ha aumentado el hacinamiento en otros centros que ya se encontraban con una situación crítica de hacinamiento, aunado a los otros problemas que esto acarrea a los reclusos que aún están en proceso y son alejados del sitio de donde están sus juicios, o simplemente los problemas que ocasiona a los familiares trasladarse a sitios distantes para poder trasladarse a visitar a sus seres queridos encarcelados.

Es grave la situación de hacinamiento en nuestras cárceles y la negligencia del gobierno en solucionar este problema, tenemos casi 200% de hacinamiento que hace imposible el control de las cárceles por los funcionarios encargados de su custodia, para dar un ejemplo sencillo las cárceles de Tocoón y la Penitenciaría General de Venezuela albergan entre las dos un aproximado de 18.000 privados de libertad, esto representa unos niveles de hacinamiento que se acercan a 1000% en cada uno de estos recintos.

Las mentiras y promesas continúan, mientras el hacinamiento carcome las entrañas de las prisiones venezolanas ante la indiferencia de los responsables de garantizar el respeto a los derechos humanos dentro de los recintos carcelarios venezolanos.